Uganda ha cerrado temporalmente varios puestos fronterizos con la República Democrática del Congo para limitar la propagación del ébola, una medida sanitaria que ya genera preocupación entre los operadores económicos que dependen del comercio transfronterizo.
Las autoridades ugandesas anunciaron un refuerzo estricto de los controles en las fronteras, con la suspensión de los desplazamientos no esenciales entre ambos países. Kampala justifica esta decisión por la necesidad de reducir los riesgos de contagio tras la confirmación de nuevos casos vinculados a la variante Bundibugyo del virus del ébola.
En las provincias orientales de la RDC, el cierre es recibido con inquietud. Comerciantes, transportistas e importadores denuncian un duro golpe a los intercambios económicos en una región fuertemente dependiente del comercio con Uganda.
En Kasindi, Bunagana y Bunia, varios operadores económicos temen pérdidas significativas. Los mercados locales se abastecen en gran medida de productos procedentes de Uganda, en particular alimentos, combustible, materiales de construcción y bienes de consumo corriente.
«Cada cierre de frontera provoca automáticamente un aumento de los precios y una desaceleración de la actividad», lamenta un comerciante del este congoleño citado por medios locales. Varios actores económicos temen asimismo rupturas en el suministro y una disminución significativa de los ingresos de los pequeños comerciantes transfronterizos.
El sector del transporte también se ve afectado. Camioneros informan ya de largas filas y retrasos importantes en los puestos fronterizos que permanecen parcialmente operativos. Algunos sindicatos de transportistas instan a las autoridades de ambos países a privilegiar dispositivos sanitarios reforzados en lugar de un cierre prolongado de las fronteras.
Las organizaciones sanitarias internacionales siguen de cerca la evolución de la situación. La Organización Mundial de la Salud (OMS) y Médicos Sin Fronteras alertan sobre los riesgos de propagación regional de la epidemia, en una zona caracterizada por importantes movimientos de población.
Para numerosos habitantes de las zonas fronterizas, la preocupación es ahora doble: la amenaza sanitaria del ébola y las consecuencias económicas de una paralización prolongada de los intercambios comerciales entre ambos países vecinos.


