Portugal considera la iniciativa marroquí «la base más seria, creíble y constructiva» para una solución política duradera
La República Portuguesa reiteró, este martes en Lisboa, su pleno apoyo a la iniciativa de autonomía propuesta por Marruecos en 2007 como solución al diferendo regional sobre el Sáhara. Este reconocimiento formal forma parte de la Declaración Conjunta adoptada por el ministro de Asuntos Exteriores portugués, Paulo Rangel, y su homólogo marroquí, Nasser Bourita, tras su encuentro bilateral.
El documento destaca que Portugal «considera la iniciativa marroquí de autonomía como la base más seria, creíble y constructiva para la resolución de este diferendo». También destacó la particular importancia de esta cuestión para Marruecos, al tiempo que saludó los esfuerzos «serios y creíbles» del país en el marco del proceso de la ONU en favor de una solución política, realista, duradera y mutuamente aceptable.
Al reiterar su apoyo a la Resolución 2756 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, ambos países confirman su compromiso con una solución basada en el compromiso y la responsabilidad de las partes concernidas. Portugal se suma así a la creciente lista de estados miembros de la Unión Europea que han formalizado su apoyo al plan de autonomía marroquí.
Entre estos socios europeos se encuentra España, que dio un importante giro diplomático en marzo de 2022 al calificar públicamente el plan marroquí como la base «más seria, realista y creíble» para una solución al Sáhara. Alemania hizo lo mismo a principios de 2022 a través de una carta del canciller Olaf Scholz dirigida al Rey Mohammed VI, reconociendo también la pertinencia del plan de autonomía en el marco del proceso de la ONU.
Más recientemente, Hungría, la República Checa, Serbia, los Países Bajos, Rumania y Macedonia del Norte han expresado posiciones similares, acogiendo con satisfacción los esfuerzos de Marruecos y apoyando el proceso político bajo los auspicios de las Naciones Unidas. Esta evolución refleja una cristalización progresiva del apoyo europeo convergente en torno a la propuesta marroquí, presentada en 2007 como una iniciativa de compromiso destinada a salir del impasse diplomático.
La declaración conjunta marroquí-portuguesa refuerza la dinámica impulsada por el Rey Mohammed VI, que sigue ampliando el círculo de apoyo al plan de autonomía en un contexto regional e internacional cambiante. Esta suma progresiva de los socios europeos refleja también su deseo de promover la estabilidad, la cooperación y la seguridad en la región del Magreb y más allá.

