Malí recibió a principios de septiembre un lote de equipos militares procedentes de China que incluye sistemas de lanzacohetes múltiples SR-5 y vehículos blindados, marcando una nueva etapa en la modernización de sus fuerzas armadas.
El envío, desarrollado por la empresa NORINCO, incorpora los sistemas SR-5, diseñados para disparar diferentes tipos de cohetes de largo alcance con mayor precisión, una capacidad esencial frente a los grupos armados terroristas que recurren cada vez más a drones y artefactos explosivos improvisados (IED).
El lote también incluye blindados CS/VP14 MRAP, capaces de resistir explosiones de varios kilos de TNT bajo el casco o las ruedas, así como vehículos de combate de infantería VN22 IFV, equipados con un cañón automático de 30 mm y un lanzamisiles antitanque. Todo este material transitó por el puerto de Conakry, en Guinea, antes de ser transportado por tierra hasta Bamako.
Según las autoridades de transición, dirigidas por el general Assimi Goïta, esta adquisición refleja la voluntad de Malí de diversificar sus alianzas militares, especialmente con China y Rusia, tras la retirada de las fuerzas francesas en 2022. El gobierno insiste en que se trata de una estrategia sostenible de modernización de las Fuerzas Armadas Malienses (FAMa) para responder a las aspiraciones de seguridad de la población.
Este refuerzo llega en un contexto de recrudecimiento de los ataques en el norte y centro del país. A principios de julio, las FAMa anunciaron haber neutralizado a más de 80 atacantes en combates contra el Grupo de Apoyo al Islam y a los Musulmanes (JNIM) en la región de Niono y otras localidades.
Para Bamako, la llegada conjunta de los SR-5 y de los blindados constituye un activo estratégico mayor en la lucha contra los grupos armados, confirmando la orientación del país hacia nuevas alianzas y hacia un fortalecimiento progresivo de sus fuerzas militares


