A pesar de un entorno mundial tenso y de una elevada deuda pública, el Fondo Monetario Internacional (FMI) estima que África subsahariana debería registrar una tasa de crecimiento del 4,1 % en 2025.
El Fondo Monetario Internacional considera que África subsahariana aún dispone de un margen de resiliencia, siempre que intensifique la movilización de sus recursos internos y mejore la gestión de su deuda. Según la última edición de las Perspectivas Económicas Regionales publicada por la institución, la subregión debería mostrar un crecimiento medio del 4,1 % en 2025, antes de un ligero repunte en 2026.
El informe, titulado “Mantenerse firme”, elogia la resiliencia de la región frente a un entorno mundial difícil, caracterizado por la debilidad de los precios del petróleo, la disminución de la ayuda al desarrollo y el endurecimiento de las condiciones de endeudamiento.
No obstante, el FMI señala que esta solidez “no puede darse por sentada”, subrayando la persistencia de fuertes vulnerabilidades macroeconómicas. “La mayoría de los países de la región acumulan riesgos presupuestarios, monetarios y externos”, advierte la institución, precisando que veinte países ya están sobreendeudados o presentan un alto riesgo de sobreendeudamiento.
Ante este contexto, el informe identifica dos prioridades fundamentales para reforzar la estabilidad macroeconómica. Por un lado, movilizar más ingresos internos apostando por la digitalización de las administraciones fiscales, la reducción de las exoneraciones y la ampliación de la base impositiva. Por otro, instaurar una gestión más transparente y rigurosa de la deuda pública, a fin de restaurar la confianza de los inversionistas y reducir los costos de endeudamiento.
El FMI también alienta el uso de instrumentos de financiación innovadores, como los mecanismos de financiación mixta o las conversiones de deuda en proyectos de desarrollo, al tiempo que insta a los gobiernos a reforzar la gobernanza y la transparencia presupuestaria.


