La presidenta saliente Samia Suluhu Hassan obtuvo una victoria aplastante en las elecciones presidenciales del 29 de octubre, aunque la votación estuvo marcada por episodios de violencia y manifestaciones en varias ciudades del país. Los principales partidos de la oposición no participaron en los comicios, lo que generó interrogantes sobre la pluralidad del proceso electoral.
La Comisión Electoral Nacional Independiente (INEC) de Tanzania proclamó el sábado a la presidenta Samia Suluhu Hassan como ganadora de las elecciones presidenciales, con el 97,66 % de los votos emitidos. La tasa de participación fue del 86,8 %, según los resultados oficiales.
Candidata del Chama Cha Mapinduzi (CCM), Hassan era la gran favorita tras la descalificación de los principales partidos de la oposición, entre ellos el CHADEMA, de Tundu Lissu, y ACT-Wazalendo, cuyos candidatos no fueron aceptados.
La votación se desarrolló en un clima de tensión marcado por violencia y protestas en ciudades como Dar es Salaam y Mwanza. Según la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, al menos diez personas murieron, mientras que la oposición sostiene que el número de víctimas es mucho mayor, llegando a hablar de cientos de muertos, aunque sin confirmación independiente.
Las autoridades impusieron un toque de queda y restricciones al acceso a Internet durante y después de las elecciones. El gobierno tanzano negó las cifras «exageradas» y aseguró que el proceso se llevó a cabo «con orden y transparencia».
La reelección de Samia Suluhu Hassan, primera mujer en dirigir Tanzania, consolida el dominio del CCM en la escena política nacional, pese a las críticas por la falta de una competencia electoral real.


