El Reino de Marruecos, por voz de su ministro de Asuntos Exteriores, llamó este jueves en Rabat a la elaboración de un instrumento jurídico para luchar de manera eficaz contra el fenómeno de los niños soldados en África, deplorando la ausencia de una base jurídica común en el continente.
Interviniendo en la apertura de los trabajos de la Conferencia Ministerial Africana sobre el Desarme, la Desmovilización y la Reintegración (DDR) de los niños soldados, Nasser Bourita lamentó el vacío jurídico persistente y la ausencia de una base común en África para combatir de manera global el fenómeno de los niños soldados.
Insistiendo en que ha llegado el momento de que África disponga de un instrumento jurídico adaptado a sus realidades y capaz de responder eficazmente a las deficiencias actuales, el ministro marroquí estimó que dicho instrumento jurídico constituirá un avance histórico para colmar un vacío legal. Este instrumento permitirá articular las normas internacionales existentes con las realidades vividas en el continente y reforzará la capacidad de los Estados africanos para perseguir a los autores de estos crímenes, señaló.
Asimismo, destacó el espíritu de solidaridad, fraternidad y destino común que el Rey Mohammed VI no ha cesado de defender en África.
“El Reino de Marruecos siempre ha abogado por una África confiada en el pleno potencial de su juventud, protectora de sus hijos y comprometida a defender su dignidad”, afirmó durante este encuentro, subrayando que la Conferencia de Rabat encarna la responsabilidad común y el compromiso decidido de enfrentar uno de los desafíos morales más urgentes de nuestra época: el reclutamiento y utilización de niños en los conflictos armados.
El responsable deploró que los esfuerzos desplegados en África resultan insuficientes, dado que el número de niños soldados en el continente se estima en 120.000, es decir, el 40% de los niños reclutados como soldados en el mundo.
Una reflexión más profunda sobre este fenómeno, observó, permite constatar que el reclutamiento continuo de niños por parte de grupos armados socava todos los esfuerzos dirigidos a restablecer la estabilidad en los países afectados; que, pese a ciertos avances alentadores, las iniciativas de DDR siguen siendo incompletas e incluso a veces mal concebidas; y que persiste una falta de enfoque holístico y multidimensional que sea a la vez africano e inclusivo.
Por otra parte, el ministro, al abordar la implicación de los grupos separatistas y terroristas en el agravamiento del fenómeno, alertó de que, en el siglo XXI y en suelo africano, los movimientos separatistas y los grupos terroristas siguen explotando a los niños en sus actos criminales con total impunidad, y que no se debe guardar silencio ante el grave crimen que constituye el reclutamiento de niños soldados, ya sea cerca de nosotros o en otros lugares.
Un crimen de este tipo no debe ser tolerado, dado su carácter atroz, mientras que la responsabilidad de estos actos sigue siendo plena e imprescriptible para los autores individuales, los dirigentes de los grupos separatistas y los Estados que los albergan y apoyan, lanzó el ministro marroquí ante los participantes, antes de proponer la creación de un “Grupo de Amigos del Desarme, la Desmovilización y la Reintegración (DDR) centrado en los niños”, que capitalizará el liderazgo político y la experiencia jurídica con miras a la elaboración de una Convención Africana sobre la Prevención del Reclutamiento de Niños y la Reintegración de Niños Asociados a Conflictos Armados.
Organizada bajo el tema “Construir vías sostenibles para los niños afectados por los conflictos armados”, la Conferencia de Rabat es la primera iniciativa de este tipo en el continente africano.
El encuentro tiene como objetivo crear un fuerte impulso político en torno a la lucha contra el reclutamiento de niños en los conflictos armados, reforzar la cooperación regional y sentar las bases de un futuro instrumento jurídico africano dedicado al desarme, la desmovilización y la reinserción de los niños soldados. También busca promover enfoques holísticos de reintegración, incluidos la educación, la salud mental, el apoyo familiar y la inserción socioeconómica, así como fomentar una dinámica de investigación y de intercambio de experiencia.


