El 19 de noviembre, el ministro de Agricultura se reunió con las organizaciones campesinas de las zonas Office y Coton para hacer balance del avance de la campaña agrícola 2025.
Este encuentro se produce en un contexto en el que los productores señalan varias dificultades, a pesar de indicadores de producción globalmente alentadores pero todavía marcados por zonas de riesgo.
Daniel Siméon Kéléma se reunió así en Bamako con una delegación procedente de Baguinéda, Sélingué, Koutiala, Ségou, Niono y Bougouni, acompañada por un representante del sindicato de agricultores. Los productores solicitaron esta audiencia para exponer sus preocupaciones, consideradas determinantes para la continuidad de la campaña.
Entre los puntos planteados figuran: la disponibilidad de insumos, la transformación de los productos agrícolas, el acceso al combustible en plena cosecha, la seguridad en las zonas de alta producción, así como las necesidades en materia de desarrollos hidroagrícolas y de irrigación.
Según los datos oficiales publicados durante la temporada, la campaña 2025 avanza de manera desigual. Los objetivos nacionales apuntan a 11,69 millones de toneladas de cereales y 682.000 toneladas de algodón en semilla. A finales de julio, el 88 % de las superficies previstas ya habían sido sembradas, un nivel superior al de 2024. En la cadena del algodón, se habían cultivado 622.599 hectáreas sobre un programa de 672.000 ha, lo que representa casi el 93 %. En cambio, las tasas de entrega de insumos seguían siendo desiguales: alrededor del 68 % para el abono complejo algodón, el 69 % para los fertilizantes de cereales y solo el 48 % para la urea.
Los productores expresaron su preocupación ante estos retrasos, que afectan la calidad de los cultivos y la capacidad de respetar el calendario agrícola. También insistieron en la necesidad de reforzar la transformación de los productos para limitar las pérdidas poscosecha y mejorar los ingresos, especialmente en las zonas donde el acceso a los mercados sigue siendo irregular.
La cuestión del combustible fue considerada especialmente urgente. Los agricultores recordaron que las dificultades de abastecimiento perturban la cosecha, la alimentación de las motobombas y el transporte de los productos agrícolas, justo cuando las necesidades aumentan en esta época del año.
También se abordó la seguridad en las zonas de gran producción. Algunas localidades siguen expuestas a riesgos que dificultan el acceso a las explotaciones y la circulación de mercancías. Los representantes agrícolas solicitaron reforzar los dispositivos destinados a estabilizar estas zonas sensibles en un momento en que se intensifican las cosechas.
Por último, los productores reiteraron la importancia de los desarrollos hidroagrícolas y de la irrigación, estimando que su ampliación y modernización son esenciales para alcanzar los objetivos de producción en un contexto climático incierto.
El ministro Kéléma aseguró que todas estas preocupaciones serán analizadas por los servicios técnicos competentes. Recordó los esfuerzos ya emprendidos para mejorar la logística y la disponibilidad de insumos, al tiempo que subrayó la necesidad de mantener un diálogo estrecho con las organizaciones campesinas.
Este encuentro del 19 de noviembre constituye así un momento clave en el seguimiento de la campaña agrícola 2025. Confirma una dinámica positiva en términos de superficies cultivadas y del compromiso de los productores, pero también pone de relieve varias fragilidades logísticas y de seguridad que será necesario corregir para alcanzar los objetivos nacionales.


