Nigeria registró el viernes un nuevo ataque perpetrado por hombres armados contra la escuela primaria y secundaria St. Mary’s en Papiri, en el estado de Níger, en el norte del país.
Los atacantes irrumpieron en el establecimiento a bordo de más de 60 motocicletas y una camioneta, hiriendo de bala al guardia de la escuela. El número exacto de estudiantes secuestrados sigue sin confirmarse, aunque algunas fuentes mencionan más de 50 menores.
El gobernador del estado de Níger, Alhaji Umar Bago, confirmó el incidente y condenó el secuestro, recordando las directrices anteriores que ordenaban el cierre de escuelas por la creciente inseguridad. La policía estatal también confirmó el ataque y desplegó unidades tácticas en coordinación con el ejército para buscar a los alumnos en los bosques cercanos.
Las autoridades de seguridad aseguraron estar llevando a cabo operaciones intensivas para garantizar un rescate rápido y seguro de los estudiantes. El comisionado de policía pidió calma a la población y solicitó colaboración ciudadana para obtener información que pueda contribuir a las operaciones en curso. También anunció una investigación para determinar por qué la escuela seguía operando pese a las advertencias gubernamentales.
Este ataque ocurre una semana después del secuestro de 26 niñas en una escuela del estado de Kebbi, donde el subdirector del centro murió al intentar impedir el rapto. La sucesión de ataques pone nuevamente de relieve la creciente inseguridad escolar en el norte de Nigeria, donde los secuestros masivos de estudiantes se han convertido en una amenaza recurrente.


