Las autoridades senegalesas entregaron a Gambia a Sanna Manjang, exmiembro de la escuadra paramilitar de los “Junglers”, pocos días después de su detención en Casamance al término de una operación conjunta entre ambos países.
Fugitivo desde enero de 2017, Sanna Manjang había sido detenido el sábado por la mañana en el sur de Senegal. Está acusado de torturas, desapariciones forzadas y ejecuciones extrajudiciales.
Según un comunicado del Ministerio gambiano de Información, la detención es resultado de una estrecha colaboración entre los servicios de seguridad senegaleses y gambianos, reforzada en los últimos meses para localizar al fugitivo. Esta cooperación se intensificó tras la adopción, el 23 de noviembre, por el Consejo de Ministros senegalés, de un proyecto de ley que autoriza la ratificación del Convenio de Extradición entre ambos países.
La operación se produce varios meses después de la emisión, en febrero, de una orden de arresto por el tribunal de primera instancia de Banjul, reactivada tras una solicitud de Interpol Washington pidiendo a la policía gambiana confirmar si Manjang seguía siendo buscado y recomendando la emisión de una orden internacional.
Descrito como uno de los “Junglers” más activos, Sanna Manjang es sospechoso de estar implicado en múltiples crímenes cometidos entre 1994, año del golpe de Estado de Yahya Jammeh, y 2017, fecha de la caída del régimen y el exilio del dirigente depuesto en Guinea Ecuatorial. Los “Junglers” constituían una unidad de élite acusada de perpetrar graves violaciones de los derechos humanos durante los 22 años de gobierno autoritario de Jammeh. Manjang es citado especialmente en las conclusiones de la Comisión de Verdad, Reconciliación y Reparaciones (TRRC) por su papel central en ejecuciones extrajudiciales, torturas y desapariciones forzadas.
Las autoridades gambianas saludaron esta detención como “un avance importante” en la búsqueda de justicia para las víctimas del régimen de Jammeh e indicaron que ya están en marcha los procedimientos para que Manjang sea procesado conforme a la ley.
El gobierno de Banjul reafirmó su compromiso con la justicia, la rendición de cuentas y la protección de los derechos humanos, al tiempo que elogió la cooperación “constante y determinante” de Senegal en esta operación que pone fin a ocho años de fuga


