Más de 1.000 civiles murieron y miles fueron víctimas de violencia sexual, torturas y secuestros durante una ofensiva de las Fuerzas de Apoyo Rápido (FSR) contra el campamento de desplazados de Zamzam, en Darfur, entre el 11 y el 13 de abril de 2025, según un informe del Alto Comisionado de Derechos Humanos de la ONU (ACNUDH).
El informe, basado en entrevistas con 155 supervivientes y testigos en el este de Chad, documenta 319 ejecuciones sumarias, perpetradas dentro del campamento o durante intentos de huida. Las FSR y milicias aliadas atacaron viviendas, mercados, escuelas, centros de salud y mezquitas, dejando un escenario de devastación.
La ONU señala también violaciones y agresiones sexuales masivas contra al menos 104 mujeres y niñas, en su mayoría de la etnia Zaghawa, utilizadas como arma de terror por miembros uniformados de las FSR. Tras la masacre, más de 400.000 personas han vuelto a ser desplazadas.
El Alto Comisionado Volker Türk advirtió que el asesinato deliberado de civiles puede constituir crimen de guerra, y pidió investigaciones independientes y la rendición de cuentas de los responsables.
La violencia en Zamzam forma parte de un patrón más amplio de atrocidades cometidas en Darfur desde el inicio del conflicto entre el ejército sudanés y las FSR, en un contexto marcado además por el bloqueo de la ayuda humanitaria y el deterioro extremo de la situación humanitaria.


