Desde la toma de El Fasher por las Fuerzas de Apoyo Rápido (FAR) a finales de octubre, la escalada de la violencia en Darfur está empujando a miles de civiles sudaneses al exilio. Cerca de 20.000 personas, en su mayoría mujeres y niños, ya han cruzado la frontera hacia Chad, agravando una crisis humanitaria ya crítica en la región.
Según el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), alrededor de 20.000 sudaneses han encontrado refugio en Chad desde la caída de El Fasher, capital de Darfur del Norte, en manos de los paramilitares. Más de 7.500 familias han sido registradas a lo largo de la frontera oriental chadiana, mientras el flujo se mantiene en unas 250 llegadas diarias.
Entre el 22 y el 28 de diciembre, cerca de 1.900 nuevos refugiados cruzaron la frontera, una cifra acorde con el promedio semanal observado durante el mes. ACNUR advierte que estos movimientos transfronterizos continuarán, debido a una situación de seguridad “volátil e imprevisible”, combinada con el colapso económico y los desplazamientos masivos provocados por el conflicto.
Los refugiados llegan en extrema vulnerabilidad, a menudo exhaustos y traumatizados, y requieren protección inmediata y asistencia vital. La agencia de la ONU señala como principales causas del desplazamiento la inseguridad generalizada, la violencia sexual, el reclutamiento forzoso, la extorsión, la criminalidad, las restricciones de movimiento y las tensiones étnicas exacerbadas por la guerra.
Ante la magnitud de las necesidades, la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA) saludó la decisión de las autoridades sudanesas, ahora instaladas en Puerto Sudán, de prorrogar hasta el 31 de marzo la apertura del paso fronterizo de Adré con Chad. Cerrado al inicio del conflicto y reabierto en agosto de 2024, este punto se ha convertido en un eje humanitario crucial para el envío de ayuda a Darfur y Kordofán, mientras vastas zonas siguen siendo inaccesibles por los combates.
El conflicto sudanés, iniciado en abril de 2023 tras la ruptura entre el general Abdel Fattah al-Burhan, jefe del ejército regular, y Mohamed Hamdan Daglo, líder de las FAR, puso fin a la transición política posterior a la caída de Omar al-Bashir. Casi tres años de guerra han sumido a unos 30 millones de personas en la necesidad humanitaria y han forzado a más de 10 millones de civiles —casi la mitad, niños— a huir de sus hogares.
La situación es especialmente alarmante en Darfur del Norte, donde UNICEF reporta niveles récord de malnutrición infantil. En Um Baru, más del 50 % de los niños menores de cinco años padece malnutrición aguda, una tasa más de tres veces superior al umbral de emergencia fijado por la Organización Mundial de la Salud. La agencia de la ONU pide acceso humanitario inmediato y sin trabas para evitar una catástrofe humanitaria mayor.


