En su mensaje de fin de año, pronunciado este miércoles 31 de diciembre de 2025, el presidente de la Transición maliense presentó el estado de avance de las reformas emprendidas y las prioridades nacionales para 2026. El discurso abordó los ejes de la paz, la gobernanza, la economía, la energía y el desarrollo del capital humano.
En su alocución, el presidente de la Transición, general Assimi Goïta, hizo un balance de las acciones llevadas a cabo durante el año transcurrido y anunció las principales orientaciones del Estado para 2026.
El jefe de Estado indicó que la adopción de la Carta para la Paz y la Reconciliación Nacional constituye una etapa clave del proceso de paz en curso, presentada como el pilar de un enfoque nacional basado en soluciones internas.
En este marco, se ha puesto en marcha una nueva fase del programa de desarme, desmovilización, reintegración e integración (DDRI). Según las autoridades, miles de excombatientes han sido registrados y atendidos en varias regiones del norte y del centro del país, en particular en Ménaka, Kidal, Mopti, Ségou y Gao, con el anuncio próximo de Tambogoutou como nuevo sitio. Asimismo, se anunció la creación de un Observatorio para la Paz para acompañar el seguimiento del proceso.
El presidente de la Transición afirmó que las experiencias pasadas han mostrado los límites de los mecanismos de paz externos y subrayó la prioridad concedida a las soluciones nacionales. Recordó que la soberanía militar busca preservar la integridad territorial, mientras que la soberanía cultural apunta a la protección de la identidad nacional. En este sentido, evocó las acciones emprendidas en el ámbito de la renovación cultural y la educación en valores. La oficialización de las lenguas nacionales y la valorización de las legitimidades tradicionales fueron presentadas como medidas destinadas a reforzar la cohesión social y la convivencia.
En el plano institucional, el jefe de Estado reafirmó que la justicia y la gobernanza siguen estando en el centro de la acción pública. Señaló que la lucha contra la delincuencia económica y financiera, la corrupción y las desigualdades continúa, destacando el papel del Polo Nacional Económico y Financiero y de la Agencia Nacional de Recuperación de Bienes Incautados o Confiscados, encargada de restituir al Estado los fondos indebidamente sustraídos.
Al abordar las reformas políticas, el presidente recordó las conclusiones de los Diálogos Nacionales de la Refundación, durante los cuales se expresaron preocupaciones sobre el funcionamiento del panorama político. Mencionó la organización, en abril de 2025, de consultas con las fuerzas vivas de la nación para precisar las modalidades de aplicación de ciertas recomendaciones. Entre ellas, los participantes recomendaron la disolución de los partidos políticos existentes y la auditoría de su funcionamiento. El año 2026 estará dedicado a concertaciones sobre el anteproyecto de leyes que regulan la creación y el ejercicio de los partidos políticos, conforme al artículo 39 de la Constitución.
En el plano económico, el presidente de la Transición afirmó que Malí ha registrado un crecimiento sostenido, una inflación controlada y una deuda considerada sostenible, pese a las sanciones y los desafíos de seguridad desde 2020. Indicó que el Estado ha garantizado la financiación de los gastos esenciales y que la salida del país de la lista gris del GAFI en junio de 2025 ha reforzado la credibilidad financiera de Malí. Se mantuvieron subsidios focalizados en productos de primera necesidad y en la energía para sostener el poder adquisitivo de la población.
El jefe de Estado también mencionó los programas de promoción del emprendimiento y el empleo, que permitieron la creación de decenas de miles de puestos de trabajo. Señaló la continuación de la modernización de la administración financiera, especialmente mediante la digitalización de los ingresos públicos. En el sector minero, la apertura de nuevas capacidades, la aplicación de la normativa vigente y la renegociación de ciertos contratos habrían generado ingresos adicionales para el Estado. Para 2026 se prevén medidas de estructuración y valorización del sector, con el fin de orientar más recursos hacia la inversión pública, el empleo y la transformación local.
En materia de energía, el presidente reconoció el impacto de la crisis energética en el país. Anunció orientaciones destinadas a reforzar la soberanía energética mediante la diversificación de las fuentes, el desarrollo de capacidades nacionales, inversiones estructurantes y una mejora de la gobernanza del sector. También evocó la transformación local de las materias primas como eje de creación de valor y empleo.
Por último, el desarrollo del capital humano fue presentado como una prioridad estratégica. El presidente indicó que la acción gubernamental se concentra en la salud, la educación, la formación profesional y la promoción de competencias.
En el ámbito sanitario, continúa la construcción y modernización de infraestructuras hospitalarias para mejorar el acceso a la atención médica. El proyecto presidencial de recuperación hospitalaria fue confirmado como eje central de esta política.
Enmarcado en la visión Malikoura Njetasira y en la estrategia nacional para la emergencia y el desarrollo sostenible 2024-2033, el gobierno prevé programas de formación de recursos humanos y de refuerzo de las infraestructuras escolares y universitarias.
El presidente de la Transición concluyó su alocución declarando que 2026 será un año de consolidación, bienestar y progreso, antes de presentar sus deseos de paz, estabilidad y prosperidad a la nación.


