La Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) expresó su preocupación por la aceleración de los retornos de refugiados burundeses desde Tanzania hacia Burundi, ante denuncias de presiones y posibles repatriaciones forzadas.
A finales de noviembre de 2025, más de 140.000 burundeses permanecían en Tanzania, de los cuales cerca de 17.000 aseguran que no pueden regresar por riesgos de seguridad o persecución política. Según ACNUR, el derecho internacional prohíbe el retorno de personas a países donde su vida o libertad estén amenazadas.
En los campamentos de Nduta y Nyarugusu, en la región de Kigoma, miles de refugiados siguen en condiciones precarias, agravadas por la reducción de fondos. Desde finales de 2025 se fijó un objetivo de 3.000 retornos semanales en el marco de un acuerdo tripartito, y más de 28.000 personas regresaron en los dos primeros meses de 2026.
No obstante, ACNUR insiste en que los retornos deben ser voluntarios, seguros y dignos, y ha denunciado la demolición de refugios y presuntos malos tratos en algunos campamentos.

