Un grupo de 40 Estados reafirmó, el lunes 2 de marzo en Ginebra, su apoyo a “la soberanía plena y entera” del Reino de Marruecos sobre sus Provincias del Sur.
El grupo subrayó que la cuestión del Sáhara constituye un diferendo político que compete al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas y abogó por una solución basada en la iniciativa marroquí de autonomía.
En una declaración pronunciada durante el 62º período de sesiones del Consejo de Derechos Humanos (CDH), presentada por el embajador representante permanente del Reino de Marruecos ante la ONU en Ginebra, Omar Zniber, el grupo destacó que la interacción de los Estados miembros con el Consejo y con el Alto Comisionado debe “mantener su carácter bilateral y preservarse de toda instrumentalización”.
La declaración, en el marco del punto 2 del orden del día del debate general, recordó que la cuestión del Sáhara es un diferendo político tratado por el Consejo de Seguridad, el cual afirma que una autonomía real bajo soberanía marroquí podría constituir una de las soluciones más realistas.
El grupo expresó asimismo su apoyo a la aplicación de la resolución 2797 del Consejo de Seguridad, orientada a relanzar el proceso político mediante la organización de negociaciones entre las cuatro partes mencionadas, sobre la base del Plan de Autonomía marroquí, con el objetivo de alcanzar una solución política definitiva y mutuamente aceptable.
Por otra parte, los cuarenta Estados saludaron la interacción “constructiva, voluntaria y profunda” de Marruecos con el sistema de derechos humanos de las Naciones Unidas, en particular con la Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos y los procedimientos especiales del Consejo, varios de los cuales han visitado Marruecos, incluido el Sáhara, con el fin de promover y reforzar el respeto de los derechos humanos en todo su territorio.
El grupo celebró además la apertura, por parte de numerosos países, de consulados generales en las ciudades de Dajla y Laayún, señalando que estas representaciones diplomáticas constituyen una palanca para fortalecer la cooperación económica, la inversión y el desarrollo regional y continental.
La declaración concluye que “la resolución de este diferendo regional contribuirá a concretar las aspiraciones legítimas de los pueblos africanos y árabes en materia de integración y desarrollo, objetivo que Marruecos continúa persiguiendo y por el que despliega esfuerzos sinceros y constantes”.
Esta nueva declaración refuerza la posición internacional de Marruecos y se inscribe en una dinámica de consolidación del plan de autonomía como marco central para la resolución del expediente del Sáhara.


