Una movilización interministerial frente a la propagación de la langosta del desierto en el suroeste de Argelia se produce en un contexto de importantes inversiones agrícolas expuestas a riesgos estructurales persistentes.
El primer ministro argelino, Sifi Ghrieb, presidió una reunión interministerial dedicada a evaluar el nivel de preparación del país frente a la amenaza acridiana en varias wilayas del suroeste. El encuentro, celebrado siguiendo instrucciones del presidente de la República, tuvo como objetivo examinar la eficacia del plan de acción preventivo destinado a contener una posible invasión.
Argelia afirma haber adoptado un giro estratégico, pasando de una lógica curativa —centrada en el tratamiento de enjambres ya formados— a un enfoque preventivo basado en la anticipación de las zonas de reproducción, especialmente en el Gran Sur y el Sahel.
Sin embargo, esta estrategia también revela una vulnerabilidad estructural. Las autoridades reconocen que la eficacia del dispositivo depende en gran medida de la situación en los países vecinos. Por ello, Argel participa activamente en la Comisión de Lucha contra la Langosta del Desierto en la Región Occidental (Clcpro), bajo el auspicio de la FAO y con sede en Argel. En 2012, el país trató 40.000 hectáreas en el sur para frenar una migración hacia Malí y Níger.
Más recientemente, en 2024, Argelia proporcionó 30.000 litros de pesticidas a Malí y Mauritania y entregó 15 vehículos todoterreno a Malí y Níger en el marco de la fuerza regional de intervención. Según estimaciones de la FAO, una inversión de un millón de dólares en vigilancia en el Sahel podría evitar pérdidas agrícolas estimadas entre 10 y 20 millones de dólares en el norte de Argelia.
El desafío supera ahora la simple gestión fitosanitaria. El Gran Sur es presentado como un polo estratégico de producción cerealera, con miles de hectáreas cultivadas mediante sistemas de riego por pivote central gracias a inversiones consideradas colosales. Este desarrollo agrícola aumenta, sin embargo, la exposición al riesgo de invasiones de langostas.
Una infestación no controlada podría afectar seriamente la seguridad alimentaria y aumentar la presión sobre las finanzas públicas, en un contexto donde varios proyectos públicos ya enfrentan retrasos.
El dispositivo nacional incluye una reserva estratégica de más de 500.000 litros de insecticidas, la movilización de entre 12 y 15 aeronaves especializadas y la preparación de 100 equipos operativos activos las 24 horas. La Agencia Espacial Argelina vigila una zona transfronteriza de dos millones de km² mediante el satélite Alsat para detectar áreas húmedas favorables a la reproducción. El plan de emergencia se ha extendido a 23 wilayas con apoyo logístico del Ejército Nacional Popular y del Instituto Nacional de Protección de las Plantas.
Aunque Argel afirma ejercer un liderazgo continental en la lucha contra la langosta, la recurrencia de las alertas recuerda que la amenaza sigue siendo cíclica y depende en gran medida de las dinámicas regionales y climáticas. La batalla contra la langosta constituye una prueba clave para la solidez de la estrategia de desarrollo argelina.


