El Índice Mundial del Hambre 2025 (IMF 2025), presentado en Addis Abeba, advierte que las posibilidades de alcanzar el objetivo de “hambre cero” en 2030 se reducen considerablemente a escala global.
El informe señala que los niveles de subalimentación, retraso en el crecimiento infantil y mortalidad infantil siguen muy lejos de las metas internacionales, lo que compromete el derecho a la alimentación y el bienestar de millones de personas.
Entre los factores que agravan la crisis figuran el cambio climático, los conflictos armados, la fragilidad económica y la disminución del compromiso político. El índice califica la situación de hambre como alarmante en siete países: Burundi, República Democrática del Congo, Haití, Madagascar, Somalia, Sudán del Sur y Yemen.
El documento subraya que los conflictos continúan siendo el principal motor del hambre, con 20 crisis alimentarias que afectaron a cerca de 140 millones de personas el año pasado, mientras que la ayuda humanitaria ha disminuido y el gasto militar ha aumentado.
Si la tendencia actual se mantiene, el informe estima que un bajo nivel de hambre a escala mundial no se alcanzaría hasta 2137, más de un siglo después del objetivo fijado.
Durante el lanzamiento, el comisario de la Unión Africana para Agricultura, Moses Vilakati, afirmó que África alberga cerca de 300 millones de personas en situación de inseguridad alimentaria y llamó a reforzar las reformas, la inversión en sistemas agroalimentarios, la resiliencia climática y la innovación para revertir esta tendencia.


