La República Democrática del Congo aceptó acoger, a partir de abril de 2026, a migrantes expulsados de Estados Unidos en el marco de acuerdos con terceros países.
El Gobierno congoleño precisó que el dispositivo será financiado íntegramente por Washington, sin impacto en el presupuesto nacional.
Los centros de acogida estarán ubicados en Kinshasa y permitirán un seguimiento administrativo, de seguridad y humanitario de las personas afectadas.
Las autoridades subrayan que la medida es estrictamente temporal y no implica instalación permanente ni traslado automático de los migrantes.
Cada caso será evaluado individualmente conforme a la legislación nacional y a los requisitos de seguridad.
Este tipo de acuerdos, ya adoptados por otros países africanos, ha generado críticas de organizaciones de derechos humanos por posibles riesgos legales y humanitarios.

