Las dificultades de abastecimiento de fertilizantes comienzan a afectar a la campaña agrícola 2026-2027 en Mali, donde una misión gubernamental constató la reconversión de 12.123 hectáreas en la cuenca agrícola del sur del país.
Durante una gira realizada los días 5 y 6 de septiembre por la región de Dioïla, el ministro de Agricultura, Ibrahima Samaké, evaluó el estado de los cultivos. En Fana, la Compañía Maliense para el Desarrollo de los Textiles (CMDT) informó de la reconversión de 12.123 hectáreas debido al retraso y la insuficiencia de insumos agrícolas.
En Dioïla, importante zona de producción cerealista y algodonera, se destinaron 305.791 hectáreas a los cereales, frente a 305.948 hectáreas durante la campaña anterior. Las autoridades consideraron satisfactorio el estado de las parcelas visitadas, pese a las dificultades señaladas por los productores para acceder a semillas y fertilizantes y a la irregular distribución de las lluvias.
La CMDT, empresa con participación pública, se encarga, entre otras funciones, del acompañamiento a los productores, el desmotado y la comercialización del algodón.
La situación coincide con las conclusiones publicadas el 27 de agosto por el Sistema Mundial de Información y Alerta de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), según las cuales las existencias de fertilizantes disponibles en Mali solo cubrían el 22% de las necesidades nacionales. Entre febrero y marzo, los precios aumentaron un 19% para la urea, un 16% para los fertilizantes compuestos NPK y un 8% para el fosfato diamónico (DAP).
Para la campaña 2026-2027, el Gobierno ha previsto 164.390 millones de francos CFA, unos 251 millones de euros, con el objetivo de producir 11,92 millones de toneladas de cereales y 598.500 toneladas de algodón en bruto, este último con un aumento previsto de cerca del 38%.
Las condiciones meteorológicas y la inseguridad agravan las dificultades. Aunque las precipitaciones acumuladas se mantuvieron próximas a la media hasta principios de agosto, la FAO señaló una distribución irregular de las lluvias que obligó a resembrar en algunas zonas del centro y el sur.
La inseguridad también perturba la circulación de mercancías y limita el acceso de los agricultores a los campos y mercados, especialmente en las regiones centrales y septentrionales. Para reforzar el abastecimiento, Marruecos entregó a Mali el 2 de septiembre 1.000 toneladas de fertilizante DAP destinadas principalmente a las grandes zonas arroceras, entre ellas la Oficina del Níger.
La campaña anterior permitió producir 11,6 millones de toneladas de cereales, un 15% más que la media de los últimos cinco años, según la FAO. Sin embargo, este resultado no impidió que alrededor de 1,56 millones de personas se encontraran en situación de inseguridad alimentaria aguda entre junio y agosto de 2026, principalmente en las zonas afectadas por los conflictos.
El desafío para las autoridades malienses consiste así en garantizar el suministro de insumos y alcanzar los objetivos de producción en un contexto marcado por las dificultades climáticas y de seguridad.
SG/RT/APA

