Estados Unidos e Irán acordaron el martes por la noche un alto el fuego de dos semanas, a cambio de la reapertura del estrecho de Ormuz, poco más de una hora antes de que expirara el ultimátum lanzado por Donald Trump, quien había amenazado a la República Islámica.
Tras más de cinco semanas de ataques israelí-estadounidenses contra Irán, Teherán indicó que las conversaciones con Washington comenzarán el viernes en Pakistán, mediador clave en la crisis en Oriente Medio.
«Tras conversaciones con el primer ministro Shehbaz Sharif y el mariscal Asim Munir de Pakistán, quienes me pidieron suspender la intervención militar prevista para esta noche contra Irán, y siempre que la República Islámica acepte la apertura total, inmediata y segura del estrecho de Ormuz, acepto suspender los bombardeos y los ataques contra Irán durante dos semanas», escribió el presidente estadounidense en su plataforma Truth Social.
El último de una serie de ultimátums de Donald Trump daba a Teherán hasta las 20:00 horas de Washington (medianoche GMT) para reabrir este paso marítimo estratégico, por el que transitaba antes de la guerra el 20 % del petróleo mundial.
«¡Se tratará de un alto el fuego recíproco!», añadió Trump, subrayando que Estados Unidos «ya ha alcanzado y superado todos nuestros objetivos militares» desde el inicio de los ataques estadounidense-israelíes el 28 de febrero.
El acuerdo es considerado una «victoria» para Estados Unidos, afirmó el martes por la noche la portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt. «Es una victoria posible gracias al presidente Donald Trump y a nuestras formidables fuerzas armadas», declaró en la red X.
Por su parte, el secretario general de la ONU, António Guterres, acogió favorablemente el anuncio y llamó a las partes a respetar este acuerdo con el fin de lograr una paz «duradera y global» en la región. «El secretario general subraya la urgencia de poner fin a las hostilidades para proteger las vidas civiles y aliviar el sufrimiento humano», indica el comunicado de las Naciones Unidas.


