Malawi registra actualmente los precios del combustible más altos de África, en un contexto de perturbaciones del suministro mundial vinculadas a la escalada del conflicto en Oriente Medio.
Según datos publicados esta semana por GlobalPetrolPrices, el litro de gasolina y diésel se sitúa respectivamente en 3,84 y 3,85 dólares, lo que coloca al país de África austral en el segundo puesto a nivel mundial, justo detrás de Hong Kong.
Este aumento de precios sitúa a Malawi muy por delante de otros países africanos que también enfrentan el encarecimiento de los costos energéticos. La República Centroafricana ocupa el segundo lugar en el continente para el diésel (2,23 dólares por litro), seguida de Zimbabue (2,11 dólares).
En cuanto a la gasolina, Zimbabue se sitúa en segunda posición con 2,23 dólares por litro, por delante de la República Centroafricana (1,87 dólares) y Sierra Leona (1,78 dólares). Marruecos, Senegal, Ruanda, Malí, Burkina Faso y Camerún figuran también entre los diez mercados más caros del continente.
Este incremento se produce mientras numerosos países enfrentan fuertes tensiones de suministro tras las restricciones en el estrecho de Ormuz. Desde el inicio de operaciones militares por parte de Estados Unidos e Israel contra Irán a finales de febrero, el tráfico de petroleros en este paso estratégico se ha reducido considerablemente.
Estas perturbaciones han provocado un aumento del precio del crudo, han presionado las rutas marítimas y han generado efectos en cadena sobre las cadenas de suministro mundiales.
Para economías altamente dependientes de las importaciones, como Malawi, el impacto es inmediato y especialmente severo. El país ya enfrenta escasez de divisas y elevados costos de transporte, lo que incrementa su vulnerabilidad ante las fluctuaciones de los precios internacionales.
Según analistas, esta nueva subida podría intensificar las presiones inflacionarias, encarecer los costos de alimentos y transporte, y afectar aún más el poder adquisitivo de los hogares.


