El bloqueo del estrecho de Ormuz, en el contexto del conflicto entre Irán, Israel y Estados Unidos, amenaza el acceso a materias primas esenciales para la industria mundial, con riesgos de aumento de precios y desaceleración económica.
La Comisión Económica de las Naciones Unidas para Europa (CEE-ONU) advirtió que la guerra podría provocar una escasez de minerales estratégicos y subproductos petroleros clave para sectores como los semiconductores, las baterías, los paneles solares y la industria química.
El origen de esta situación radica en la paralización casi total del tráfico marítimo en el estrecho de Ormuz, una vía por la que transitaban importantes volúmenes de materias primas antes del estallido del conflicto el 28 de febrero.
Según la ONU, cerca del 30 % de la producción mundial de azufre —utilizado en fertilizantes y procesamiento de metales— pasaba por este corredor, mientras que los aproximadamente 140 buques que lo cruzaban regularmente han reducido casi por completo sus operaciones.
Ante este escenario, las industrias están recurriendo a sus reservas, buscando proveedores alternativos y, en algunos casos, reduciendo su consumo para mantener la producción.
Si la crisis se prolonga, la ONU advierte de consecuencias globales, como una subida sostenida de los precios, escasez de componentes industriales y retrasos en tecnologías digitales y energías renovables, lo que también podría afectar la transición energética mundial.


