El presidente de Burkina Faso, el capitán Ibrahim Traoré, declaró el miércoles que ha puesto en marcha una política destinada a hacer las prisiones más «humanas», durante una visita al Centro Penitenciario Agrícola de Baporo (centro-oeste), según un comunicado de la presidencia.
De camino a Bobo-Dioulasso, donde debía presidir la apertura de la 22ª edición de la Semana Nacional de la Cultura, el jefe de Estado hizo una parada en este centro de detención en régimen abierto, situado en la provincia de Sanguié, donde los reclusos participan en actividades agrícolas y de ganadería.
«La prisión debe ser humana. Somos una sociedad (…) donde el respeto al ser humano es un valor esencial», afirmó Traoré, subrayando la importancia de preservar la dignidad de las personas privadas de libertad, independientemente de su situación.
También destacó que los trabajos de interés general forman parte de este enfoque, permitiendo a los reclusos trabajar, formarse y desarrollar competencias útiles para su reinserción. «Hemos elegido humanizar nuestras prisiones (…) y transformarlas en espacios de producción», añadió.
El Centro de Baporo ilustra esta orientación, con un campo de maíz de 40 hectáreas cultivado por los detenidos durante la estación seca. La producción alcanzó alrededor de 240 toneladas en 2025, con un objetivo de más de 780 toneladas en 2026 sobre más de 300 hectáreas.
Asimismo, las autoridades han iniciado la construcción de un edificio moderno con capacidad para 500 plazas, con un coste estimado de 500 millones de francos CFA, con el fin de mejorar las condiciones de detención, según el ministro de Justicia, Rodrigue Edasso Bayala.
Creado en 1986, este centro de vocación agrícola se inscribe en una lógica de reinserción a través del trabajo. El presidente Traoré animó a los reclusos a «mantener la moral» y prepararse para su regreso a la sociedad, prometiendo el acompañamiento del Estado.


