El Reino de Marruecos, a través de su representante permanente ante las Naciones Unidas, Omar Hilale, denunció la instrumentalización de los estrechos y de las vías marítimas como medios de presión y chantaje, en alusión al cierre del estrecho de Ormuz.
Durante un debate abierto de alto nivel sobre la seguridad marítima en el Consejo de Seguridad, el lunes, el embajador marroquí criticó las amenazas veladas de cerrar el estrecho de Ormuz, que calificó como una “arteria vital” para la energía a escala mundial.
Calificó la situación actual de “profundamente preocupante”, subrayando que ningún Estado, independientemente de sus pretensiones de legitimidad, tiene derecho a tomar al mundo como rehén a través de sus vías marítimas.
«Los mares son un patrimonio común de toda la humanidad y no cartas de chantaje en manos de quienes han erigido la hostilidad como doctrina política desde hace décadas», afirmó.
El diplomático marroquí condenó además, con la mayor firmeza, los ataques perpetrados en el mar Arábigo, en el golfo de Adén y en el mar Rojo por grupos armados al servicio de ciertos países, calificándolos como violaciones flagrantes del derecho internacional y de la Carta de las Naciones Unidas.
Afirmó que Marruecos denuncia enérgicamente estos ataques odiosos contra buques comerciales, que no se justifican por ninguna lógica política o ideológica.
Hilale llamó a la comunidad internacional a asumir su “responsabilidad histórica”, señalando que es inaceptable permitir que la geografía sea rehén de la ideología y que las vías marítimas se conviertan en armas en manos de países que, desde hace décadas, hacen de la desestabilización, la injerencia en los asuntos ajenos y el apoyo a milicias armadas una política regional, ignorando sus obligaciones internacionales y los llamados de la comunidad internacional.
Para el representante marroquí, la seguridad marítima ya no es una cuestión secundaria, sino un pilar esencial de la arquitectura de la paz y la seguridad internacionales, recordando que más del 90 % del comercio mundial transita por mares y océanos. Cualquier atentado contra la libertad de navegación o la seguridad de los estrechos constituye así un “ataque directo contra las economías de los pueblos y sus medios de subsistencia”.
Por otra parte, el embajador recordó la posición geográfica excepcional de Marruecos, en la encrucijada entre África y Europa, a orillas del estrecho de Gibraltar —uno de los pasos marítimos más estratégicos del mundo—, subrayando que para el Reino la libertad de navegación no es “una opción diplomática”, sino una obligación jurídica y un compromiso existencial dictado por la geografía, la historia y la preservación de una prosperidad compartida.
Asimismo, reafirmó el firme apego del Reino a los principios del derecho internacional del mar, destacando la contribución concreta de Marruecos al mantenimiento de la seguridad marítima regional e internacional, mediante su participación en mecanismos de cooperación marítima y la lucha contra el contrabando a lo largo de sus costas y las de sus socios.
Hilale reiteró el compromiso pleno de Marruecos, junto a la comunidad internacional, de reforzar la seguridad de las vías marítimas vitales, preservar la libertad de navegación internacional y proteger el derecho del mar frente a cualquier violación. Exhortó al Consejo de Seguridad a adoptar posiciones claras ante la situación actual, advirtiendo que «lo que hoy amenaza nuestros mares, mañana amenazará nuestra estabilidad colectiva».
Por su parte, el secretario general de las Naciones Unidas, Antonio Guterres, advirtió que el cierre del estrecho de Ormuz, vigente desde finales de febrero de 2026 tras el conflicto entre Irán y Estados Unidos, podría desencadenar una crisis alimentaria mundial que empujaría a millones de personas al hambre, instando a mantener abiertas, seguras y conforme al derecho las vías navegables internacionales.
Guterres señaló que esta carga recae especialmente sobre los países menos adelantados y los pequeños Estados insulares en desarrollo, destacando que más de 20.000 marinos y 2.000 buques comerciales se encuentran atrapados en un contexto de riesgos y restricciones a la navegación.

