La Organización Mundial de la Salud (OMS) completó el jueves su información sobre el brote de hantavirus detectado a bordo de un crucero que transitó entre Argentina, Cabo Verde y varios países europeos, confirmando que actualmente no existe ningún tratamiento antiviral específico ni vacuna disponible.
En conferencia de prensa, Anaïs Legand, oficial técnica de la OMS, indicó que no hay antivirales aprobados ni vacunas dirigidas específicamente contra los hantavirus. Señaló, no obstante, que la atención médica se basa en cuidados de apoyo tempranos e intensivos desde la aparición de los síntomas, lo que puede mejorar significativamente el pronóstico.
Añadió que los hantavirus forman parte de las familias virales incluidas en las prioridades de investigación de la OMS. En este marco, la organización apoya la coordinación internacional a través del “R&D Blueprint”, un mecanismo destinado a anticipar el desarrollo de contramedidas médicas frente a patógenos con potencial epidémico.
Maria Van Kerkhove, responsable de la unidad de enfermedades emergentes, recordó que este programa fue establecido tras la epidemia de ébola en África occidental en 2017. Desde entonces, la estrategia evolucionó hacia un enfoque basado en “familias de patógenos”, con el objetivo de preparar respuestas científicas antes de nuevas crisis sanitarias. Mencionó los avances logrados gracias a la investigación sobre SARS y MERS y el desarrollo de tecnologías de ARN mensajero utilizadas durante la pandemia de COVID-19.
En relación con el brote actual, el director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, indicó que las autoridades sanitarias canadienses siguen a dos nacionales que embarcaron en Santa Elena, mientras otros pasajeros están bajo supervisión de sus respectivos países. Confirmó además el intercambio de información con Estados Unidos conforme al Reglamento Sanitario Internacional.
España aceptó, a solicitud de la OMS, recibir el buque en las Islas Canarias. Tedros precisó que el riesgo para la población local se mantiene bajo y subrayó la necesidad de proteger a pasajeros y tripulación respetando su dignidad.
Los pasajeros han sido confinados en sus cabinas, con medidas de desinfección en curso y aislamiento inmediato de casos sintomáticos. Un equipo de expertos de la OMS, junto con médicos neerlandeses y un especialista del Centro Europeo para la Prevención y el Control de Enfermedades (ECDC), se encuentra a bordo supervisando la respuesta sanitaria.
Doce países han sido notificados debido a la dispersión de pasajeros tras la escala en Santa Elena, entre ellos Canadá, Dinamarca, Alemania, Países Bajos, Nueva Zelanda, San Cristóbal y Nieves, Singapur, Suecia, Suiza, Turquía, Reino Unido y Estados Unidos.
Las investigaciones continúan sobre el posible origen de la infección, dado que los primeros casos viajaron por Argentina, Chile y Uruguay, zonas donde circula el virus Andes transmitido por roedores. La OMS colabora con las autoridades argentinas para rastrear los desplazamientos.
En este contexto, se han movilizado 2.500 kits de diagnóstico hacia varios países para reforzar la detección en laboratorio. La OMS agradeció el apoyo de autoridades sanitarias de Cabo Verde, Reino Unido, España, Países Bajos, Sudáfrica, el Instituto Pasteur de Dakar y otras instituciones asociadas.
Tedros subrayó finalmente que los virus no reconocen fronteras ni consideraciones políticas y reiteró que la cooperación internacional y la solidaridad siguen siendo fundamentales para garantizar la seguridad sanitaria mundial frente a amenazas emergentes.


