Con motivo de las celebraciones de la Fiesta del Trono, la estabilidad de Marruecos ha sido calificada como un «recurso estratégico» por el politólogo Sébastien Boussois, en una entrevista publicada por el semanario francés Le Journal du Dimanche (JDD).
Según Boussois, la estabilidad del Reino constituye hoy un activo estratégico en un contexto internacional marcado por las crisis y las divisiones. A su juicio, la continuidad institucional de Marruecos, su arraigo africano y su estrecha cooperación en materia de seguridad con Europa lo convierten en un socio de primer orden en un entorno geopolítico cada vez más fragmentado.
El investigador subraya que Marruecos ha logrado preservar la continuidad del Estado y mantener una trayectoria de reformas graduales, mientras varios países del Magreb y de Oriente Medio han atravesado guerras civiles, crisis institucionales o profundas rupturas políticas. En este contexto, considera que la Monarquía encarna «la unidad nacional, la continuidad del Estado y la autoridad de las instituciones».
Asimismo, sostiene que la condición del rey Mohammed VI como Comendador de los Creyentes constituye un elemento central de este modelo. El Soberano promueve un islam «moderado, tolerante y abierto», que el politólogo considera un dique frente a las ideologías extremistas y la radicalización. Frente a las reivindicaciones surgidas durante las Primaveras Árabes, Marruecos optó, según Boussois, por «la evolución antes que la revolución», impulsando transformaciones institucionales sin romper el orden político.
En el plano diplomático, el analista destaca el creciente respaldo internacional al plan marroquí de autonomía para el Sahara. Señala que esta dinámica, iniciada con la posición adoptada por Estados Unidos durante la presidencia de Donald Trump, produjo un «efecto bola de nieve» entre los socios del Reino. En este sentido, considera que el apoyo expresado por el presidente francés Emmanuel Macron en 2024 abrió una nueva etapa en las relaciones entre París y Rabat.
El regreso de Marruecos a la Unión Africana en 2017 reforzó igualmente su proyección continental. A través de sus bancos, empresas, infraestructuras y programas de cooperación, el Reino se ha consolidado como uno de los principales inversores en África, manteniendo al mismo tiempo estrechas relaciones con la Unión Europea, Estados Unidos y los países del Golfo.
La cooperación en materia de seguridad con los países europeos constituye otro de los pilares de este posicionamiento estratégico. Según Boussois, los servicios de seguridad marroquíes desempeñan un papel «esencial» en la prevención de amenazas terroristas dirigidas contra Europa, en el marco de una colaboración que califica de «discreta, pero eficaz».
No obstante, el politólogo reconoce que persisten importantes desafíos sociales, entre ellos el desempleo juvenil y la modernización de los sistemas de salud y educación. A su juicio, las movilizaciones de la juventud reflejan una demanda de cambio más que una voluntad de ruptura. Precisamente, concluye, la estabilidad permite a Marruecos integrar esas aspiraciones en el debate público y continuar avanzando en su proceso de reformas.
SG/RT/APA

