El último informe del secretario general de las Naciones Unidas sobre Sudán del Sur da cuenta de un agravamiento de los desplazamientos de población, vinculados a la persistencia de los enfrentamientos en varias regiones del país, en un contexto de debilitamiento de la transición política.
Más de 420.200 personas han sido desplazadas en Sudán del Sur desde enero debido al conflicto, según el informe del secretario general de las Naciones Unidas presentado al Consejo de Seguridad y que abarca el período comprendido entre el 16 de abril y el 15 de julio de 2026.
Jonglei, principal foco de los desplazamientos
Más de 324.100 de las personas desplazadas lo fueron como consecuencia de la violencia en el estado de Jonglei, de las cuales 261.570 permanecieron en ese estado. Cerca de 29.000 personas se refugiaron en Mingkaman, en el condado de Awerial (estado de Lagos); más de 27.000 se instalaron en los condados de Nasser, Panyikang y Ulang (estado del Alto Nilo), y más de 6.000 en el condado de Yuba.
El informe subraya que la situación humanitaria en el condado de Akobo (Jonglei) «sigue siendo frágil e inestable pese a períodos de relativa calma», debido a la violencia localizada, los persistentes riesgos en materia de protección y los continuos desplazamientos.
Servicios básicos desbordados
En Akobo, las capacidades sanitarias están sometidas a una fuerte presión: el hospital del condado atiende a unas 267.000 personas, casi cinco veces por encima de su capacidad prevista, mientras que Akobo Oeste prácticamente no dispone de ningún centro sanitario operativo.
El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) había contabilizado, hasta abril, más de 500 niños no acompañados o separados de sus familias en todo el estado de Jonglei, una cifra que el informe considera probablemente subestimada.
Un contexto de inseguridad que alimenta los desplazamientos
Los enfrentamientos entre las Fuerzas de Defensa del Pueblo de Sudán del Sur y el Movimiento/Ejército Popular de Liberación de Sudán en la Oposición continuaron en varios estados, especialmente en Jonglei, donde 29 incidentes dejaron 152 muertos, 86 heridos y 22 secuestros durante el período analizado.
En sus observaciones, el secretario general se declara «profundamente preocupado» por la persistencia de la inseguridad y los desplazamientos de población, y pide a todas las partes que garanticen un acceso humanitario «seguro, rápido y sin obstáculos».
SG/RT/APA

