Estados Unidos propuso al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas ampliar a todo el territorio sudanés el embargo de armas, con el objetivo de reducir los apoyos militares que alimentan el conflicto entre las Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF) y las Fuerzas Armadas Sudanesas (SAF).
Al presentar el lunes la posición estadounidense durante una sesión informativa del Consejo de Seguridad sobre Sudán, Massad Boulos, asesor principal del presidente Donald Trump para África, asuntos árabes y Oriente Medio, consideró que los apoyos externos, especialmente financieros, militares y políticos, contribuyen a prolongar la guerra en Sudán.
La resolución propuesta por Washington contempla cuatro medidas principales: extender el embargo de armas a todo el territorio sudanés, confirmar que los drones y sus sistemas y tecnologías asociados están incluidos en dicho embargo, aumentar el número de expertos del panel encargado de supervisar las sanciones y reforzar la cooperación entre este panel y otros grupos de expertos que operan en la región.
Según Boulos, estas medidas deben aumentar la presión sobre las partes en conflicto para favorecer un rápido cese de los combates, sin beneficiar ni perjudicar a ninguno de los bandos. El responsable estadounidense destacó especialmente el impacto de los ataques con drones: más de 1.120 civiles sudaneses murieron a causa de estos aparatos durante el primer semestre de 2026, lo que representa alrededor del 80 % de las muertes civiles registradas en ese período, según indicó.
Los drones también han atacado mercados, centros sanitarios, convoyes humanitarios y otras infraestructuras esenciales.
Los combates continúan provocando importantes desplazamientos de población. Más de 7.000 personas fueron desplazadas en el estado del Nilo Azul debido a los recientes enfrentamientos, cerca de 18.000 en Darfur Occidental durante agosto y más de 4.000 en Kordofán del Norte.
La situación humanitaria se ve agravada por un nuevo brote de cólera en Darfur y los Kordofanes. Washington pidió a las RSF, las SAF y los grupos armados afiliados que pongan fin inmediatamente a la violencia, respeten el derecho internacional humanitario y garanticen la protección de los civiles y un acceso rápido, seguro y sin obstáculos a la ayuda humanitaria.
Estados Unidos reiteró además su apoyo a un diálogo y a un proceso de transición independientes, inclusivos, transparentes y dirigidos por civiles.
SG/RT/APA

