El Reino de Marruecos donó 1.000 toneladas de fertilizantes a Mali con el objetivo de apoyar la producción agrícola y contribuir al fortalecimiento de la seguridad alimentaria, en el marco de la cooperación entre ambos países.
La ceremonia oficial de recepción de esta donación se celebró el miércoles 2 de septiembre en las instalaciones de la Oficina de Productos Agrícolas de Mali (OPAM), en presencia del ministro de Agricultura, Dr. Ibrahima Samaké, y del embajador de Marruecos en Mali, Driss Isbayene.
El ministro comisionado para la Seguridad Alimentaria, Redouwane Ag Mohamed Ali; el presidente-director general de la OPAM, coronel mayor Moussa Demé, así como un representante del Ministerio maliense de Asuntos Exteriores, también participaron en la ceremonia.
Esta donación fue decidida por instrucciones de Su Majestad el Rey Mohammed VI y del presidente de la Transición maliense, general de Ejército Assimi Goïta. Su ejecución corre a cargo de la Agencia Marroquí de Cooperación Internacional, en el marco de la solidaridad y la asociación entre ambos países.
Un apoyo a la soberanía alimentaria
La llegada de estos fertilizantes se produce en un contexto en el que el acceso a los insumos agrícolas constituye un importante desafío para los países del Sahel, enfrentados a los efectos combinados del cambio climático, la degradación de las tierras y las perturbaciones de las cadenas de suministro.
En Mali, donde la agricultura ocupa un lugar central en la economía y en los medios de subsistencia de la población, la disponibilidad de fertilizantes resulta determinante para mejorar los rendimientos y apoyar a los productores.
Las 1.000 toneladas de fertilizantes constituyen así un apoyo directo a los esfuerzos de las autoridades malienses para reforzar la producción agrícola y consolidar la seguridad alimentaria.
Más allá de su dimensión agrícola, esta donación refleja también la voluntad de Bamako y Rabat de reforzar su cooperación en sectores estratégicos para el desarrollo. Se inscribe en una dinámica de relaciones bilaterales centradas, en particular, en el acompañamiento de las políticas de desarrollo y el apoyo a las poblaciones.
La cooperación agrícola, en el centro de la asociación
La recepción de estos insumos agrícolas ilustra la creciente importancia concedida a la cooperación Sur-Sur para responder a los desafíos alimentarios a los que se enfrentan varios países africanos.
Para Mali, el desafío consiste especialmente en aumentar la disponibilidad de insumos, mejorar la productividad de las explotaciones y reforzar las capacidades nacionales de producción con el fin de reducir la vulnerabilidad del país frente a las fluctuaciones de los mercados y los choques externos.
Para Marruecos, este apoyo se enmarca en una política de cooperación con los países africanos, a través de iniciativas destinadas a acompañar sus sectores productivos y sus estrategias de desarrollo.
La movilización de la Agencia Marroquí de Cooperación Internacional para el envío de estos fertilizantes confiere a la operación una dimensión institucional y confirma el lugar que ocupa la agricultura entre los ejes de cooperación entre Bamako y Rabat.
La donación debería contribuir así a los esfuerzos emprendidos por las autoridades malienses para apoyar a los productores y reforzar la resiliencia del sector agrícola, en un contexto en el que la soberanía alimentaria figura entre las prioridades nacionales.
SG/RT/APA

