Las autoridades nigerinas informaron de la incautación de un importante arsenal militar tras los enfrentamientos del 28 y 29 de agosto en Niamey, mientras que el testimonio de un oficial que alude a contactos y planes de intervención exterior atribuidos, en particular, a Chad, Benín, Costa de Marfil y Francia aporta nuevos elementos sobre estos acontecimientos.
Según las autoridades nigerinas, al día siguiente del motín del 28 y 29 de agosto, las fuerzas de defensa y seguridad recuperaron 34 vehículos pick-up equipados con armas, dos vehículos blindados ligeros, uno de ellos destruido, varias decenas de motocicletas, así como un importante lote de armas y municiones, tras los combates que enfrentaron a elementos del Batallón Especial de Reconocimiento del Comando de Operaciones Especiales (BSR-COS) con las fuerzas que permanecieron leales a las autoridades.
El arsenal incluye, en particular, 382 fusiles AK-47, 36 RPG-7, 30 ametralladoras PKM, seis armas de calibre 12,7 mm, cuatro armas de 14,5 mm, cuatro fusiles Dragunov, un mortero de 82 mm y 17 pistolas automáticas, además de cajas de municiones, cargadores y equipos de comunicación.
Las autoridades nigerinas afirman que estos medios fueron utilizados durante el ataque contra la base aérea 101 y varios lugares estratégicos de la capital por elementos del BSR-COS. Presentan estos acontecimientos como un intento de cuestionar las instituciones surgidas del proceso de refundación del país.
Acusaciones de apoyo exterior
Estos acontecimientos se producen tras el testimonio del capitán Roger Gabriel, del primer batallón paracaidista de Niamey, difundido el martes por la Radio Télévision du Niger (RTN). El oficial afirma haber sido informado, durante los acontecimientos, de planes de intervención exterior destinados a apoyar a los elementos implicados en los enfrentamientos.
Según su relato, un oficial chadiano presentado como el coronel Hassan Adoum le habría indicado que se preparaba una intervención desde Chad, con la supuesta implicación de las autoridades chadianas y de fuerzas especiales francesas.
El capitán Gabriel también menciona informaciones sobre una posible intervención desde Benín, con el apoyo de Costa de Marfil y de fuerzas especiales francesas presentes en ese país. Afirma asimismo haber recibido llamadas y mensajes procedentes, en particular, de Francia, Dubái y Bélgica, así como un mensaje que atribuye al jefe del Estado Mayor de la Fuerza Aérea chadiana anunciando una intervención.
El testimonio del capitán Gabriel, quien afirma no haber participado en los combates, no está acompañado de elementos que permitan verificar de forma independiente los hechos relatados. Hasta el momento, las autoridades chadianas no han publicado ningún comunicado oficial que confirme o desmienta las acusaciones dirigidas contra responsables o militares chadianos.
Tras la difusión del testimonio, el presidente chadiano, Mahamat Idriss Déby Itno, publicó en Facebook el versículo 42 de la sura Al-Baqara: «Y no mezcléis la falsedad con la verdad ni ocultéis conscientemente la verdad». Sin embargo, no mencionó directamente a Níger ni las acusaciones formuladas por el oficial nigerino.
Los demás países citados en el testimonio tampoco han ofrecido, hasta el momento, una respuesta oficial pública que permita establecer la veracidad de estos supuestos planes de intervención.
Los acontecimientos del 28 y 29 de agosto dejaron tres muertos entre las filas de la Guardia Presidencial, según las autoridades nigerinas: el ayudante Illo Maihatchi y los soldados de segunda clase Yahya Idrissa Zamnaou y Ousmane Haboulé Hamissou.
El BSR-COS, creado y equipado después de los acontecimientos del 26 de julio de 2023 para participar en la lucha contra el terrorismo y los tráficos ilícitos en Níger y en el espacio de la Alianza de Estados del Sahel (AES), se encuentra así en el centro de esta crisis política y de seguridad.
SG/RT/APA

