La cuestión del Sáhara marroquí ha experimentado un giro histórico gracias a la dinámica impulsada por el Rey Mohammed VI y ha entrado en una vía irreversible de ruptura con el pasado y de proyección hacia el futuro, con vistas a su solución definitiva, afirmó ante la ONU el ministro marroquí de Asuntos Exteriores, Nasser Bourita.
Al intervenir el martes por la noche ante el 81.º período de sesiones de la Asamblea General de la ONU, el ministro marroquí de Asuntos Exteriores subrayó que una dinámica orientada hacia el futuro de la cuestión del Sáhara culminó con la adopción de la resolución 2797 del Consejo de Seguridad, el 31 de octubre de 2025. Precisó que, desde entonces, este diferendo regional ha entrado en una vía irreversible de ruptura con el pasado y de proyección hacia el futuro, con vistas a su solución definitiva.
Esta vía se sustenta en principios y parámetros que no se prestan a interpretaciones ni a una lectura «entre líneas» o al margen de ellas, como algunos intentan vanamente convencerse, en una negación manifiesta de la realidad y una total ceguera ante una verdad establecida, señaló el ministro en un discurso pronunciado en nombre de Marruecos.
Estos principios, precisó, son los siguientes: primero, no existe solución fuera del marco de la autonomía bajo soberanía marroquí. Segundo, no existe otro enfoque o mecanismo fuera del proceso de negociación política dirigido bajo los auspicios de las Naciones Unidas y basado exclusivamente en la iniciativa de autonomía. Tercero, no cabe discusión ni cuestionamiento sobre la responsabilidad y las obligaciones de las cuatro partes, tal como están claramente definidas por la resolución 2797 del Consejo de Seguridad. Cuarto, no puede mantenerse el statu quo, preferido por las otras partes, puesto que el proceso hacia la solución política ya está en marcha.
Quinto, no puede concederse credibilidad alguna a interlocutores que violan el alto el fuego y se niegan a respetar las resoluciones del Consejo de Seguridad.
Sexto, no se admitirá tolerancia alguna ante el mantenimiento como rehenes de las poblaciones de los campamentos de Tinduf desde hace medio siglo, en flagrante violación del derecho internacional y del derecho internacional humanitario, señaló el responsable marroquí.
Paralelamente al firme compromiso del Reino con una solución definitiva de este diferendo regional, Marruecos continúa acelerando el desarrollo económico y social integral de sus Provincias del Sur, especialmente en los ámbitos de las infraestructuras, la enseñanza universitaria, la sanidad, los aeropuertos y otros sectores vitales, destacó Bourita, quien encabeza la delegación marroquí en el 81.º período de sesiones de la Asamblea General.
En este contexto, el ministro subrayó que los habitantes de la región del Sáhara cumplirán con su deber nacional y político participando, como siempre lo han hecho, en las elecciones legislativas celebradas este miércoles en el Reino, con el fin de reforzar una auténtica representación democrática y consolidar su participación efectiva en la gestión cotidiana de sus asuntos locales.
Por otra parte, el ministro pidió a la comunidad internacional redefinir sus prioridades en la lucha contra los grupos armados no estatales, al tiempo que señaló el deterioro de la capacidad de las actuales estructuras institucionales para desempeñar sus funciones en materia de prevención de conflictos y gestión de crisis.
Esta situación exige urgentemente que la comunidad internacional redefina sus prioridades en torno a cuestiones estratégicas, entre las que ocupa un lugar destacado la lucha contra la creciente amenaza que representan los grupos armados no estatales, afirmó el ministro.
En este sentido, Bourita repasó las grandes líneas del actual panorama internacional, marcado por el agravamiento de crisis agudas y complejas, en las que se entremezclan dimensiones militares, económicas, energéticas y medioambientales, en un contexto en el que las tendencias al conflicto predominan como norma que rige las relaciones entre los Estados, en medio de una persistente incertidumbre que dificulta prever la evolución de estas crisis.
El ministro alertó sobre la creciente amenaza que representan los grupos armados no estatales para la seguridad, la soberanía y la estabilidad de los Estados, así como sobre su voluntad de extender su influencia sobre las rutas marítimas y los estrechos, llegando incluso a obstaculizar la navegación internacional.
Ante esta amenaza, el ministro pidió una acción internacional firme, basada en atribuir explícitamente responsabilidades a los Estados que patrocinan, albergan, financian y arman a estos grupos. Señaló que la responsabilidad de esos Estados patrocinadores no se limita a consideraciones meramente políticas, sino que implica también una responsabilidad jurídica, moral e histórica.
En este sentido, insistió en la necesidad de poner fin a cualquier intento de utilizar a los grupos armados como pretexto para eludir la responsabilidad internacional o como instrumento para ejecutar, por delegación, los planes de los Estados que los apoyan.
El ministro también pidió sanciones disuasorias contra estos grupos y quienes los protegen, así como la aplicación del principio de responsabilidad a toda parte que los financie, les suministre armas o los albergue.
En su discurso, el ministro reafirmó la posición constante del Reino sobre la necesidad de llevar a cabo una reforma integral de la Organización de las Naciones Unidas, incluido el Consejo de Seguridad, para adaptar los órganos e instancias de la Organización a las actuales transformaciones geopolíticas y poner fin a la injusticia histórica sufrida por el continente africano.
África, contrariamente a los estereotipos, no es un continente de conflictos ni un foco de problemas, sino un vasto espacio de oportunidades prometedoras, capaz de innovar en materia de soluciones y elaborar iniciativas constructivas, afirmó el ministro. Bourita señaló que el continente africano, pese a sus recursos humanos, naturales y culturales, sigue enfrentándose a una evidente brecha entre la magnitud de los compromisos asumidos en su favor por la comunidad internacional y lo que realmente se lleva a la práctica sobre el terreno.
SG/RT/APA

