Argelia se dispone a iniciar una nueva perforación petrolera en el norte de Níger, pero la operación, presentada como estratégica por Argel, sigue expuesta a importantes condicionantes logísticos, de seguridad y económicos, sin que exista por el momento ninguna garantía sobre la viabilidad comercial del yacimiento.
La Empresa Nacional de Perforación (Enafor), filial del grupo público argelino Sonatrach, deberá iniciar próximamente la perforación del pozo de exploración «Kafra Sud-Est 1», en la región de Agadez, a unos 85 kilómetros de la frontera entre Níger y Argelia. La perforación deberá alcanzar cerca de 4.000 metros de profundidad. Los equipos fueron transportados desde Hassi Messaoud a lo largo de más de 2.000 kilómetros, lo que ilustra ya la complejidad y los costes logísticos a los que se enfrenta la operación.
Las autoridades argelinas destacan unos estudios preliminares considerados alentadores. El ministro de Hidrocarburos, Mohamed Arkab, había mencionado, en particular, resultados «considerables y alentadores» obtenidos por Sonatrach en Kafra. Sin embargo, estas indicaciones siguen siendo preliminares: no se ha comunicado ninguna estimación de las reservas comercialmente recuperables, ningún nivel de producción previsto ni el coste global del desarrollo. La perforación anunciada deberá precisamente permitir reducir parte de estas incertidumbres.
El proyecto constituye también una apuesta exterior para Sonatrach en una región donde las condiciones de explotación son particularmente difíciles. El clima, la lejanía de las infraestructuras, el relieve, el transporte de los equipos y el entorno de seguridad en el Sahel pueden repercutir en los costes y los plazos. Enafor destaca su experiencia internacional, especialmente en Omán, pero Kafra representará su primer proyecto de esta naturaleza en el norte de Níger.
Argel y Niamey presentan, no obstante, la operación como uno de los pilares de su acercamiento económico. Su puesta en marcha fue acordada durante la segunda sesión de la Gran Comisión Mixta Argelino-Nigerina, celebrada los días 23 y 24 de marzo en Niamey. Paralelamente, Argelia multiplica sus compromisos en Níger, especialmente en el sector eléctrico, donde una central de 40 MW, realizada en el marco de la cooperación entre Sonelgaz International y Nigelec, fue inaugurada en junio.
Esta acumulación de proyectos no despeja, sin embargo, las dudas sobre su rentabilidad y calendario. El gasoducto transahariano que conecta Nigeria, Níger y Argelia sigue igualmente sin concluir, pese a décadas de conversaciones. Quedarían por construir alrededor de 1.000 kilómetros de un trazado anunciado de 4.128 kilómetros.
En este contexto, Kafra aparece menos como un avance petrolero ya consolidado que como una inversión exploratoria de alto riesgo. Antes de plantearse una producción significativa, Sonatrach deberá confirmar la existencia de recursos explotables, demostrar su rentabilidad y resolver la cuestión de su transporte desde una región sin salida al mar. Las ambiciones políticas están claramente expresadas, pero el éxito económico del proyecto sigue, por el momento, ampliamente por demostrar.
SG/RT/APA

