La presidenta de la Comisión Nacional de Elecciones (CNE) de Guinea-Bisáu, Carmem Isaura Tavares Baptista Lobo, proclamó este martes la victoria del «sí» en el referéndum popular celebrado el 30 de agosto, con el 70 % de los votos válidos.
Según los resultados del escrutinio general del referéndum del 30 de agosto, anunciados por la presidenta de la CNE bisauguineana, el «sí» obtuvo 383.117 votos, frente a los 160.904 sufragios, equivalentes al 30 %, obtenidos por el «no».
De los 914.428 electores inscritos, 572.714 participaron en la votación, mientras que 341.716 se abstuvieron. La CNE contabilizó 544.060 votos válidos, 11.719 votos en blanco y 16.923 votos nulos.
«Con este resultado, el sí obtuvo la mayoría», declaró Carmem Lobo tras la proclamación de los resultados del escrutinio general.
La responsable electoral destacó el «alto nivel de civismo» y el «profundo sentido de responsabilidad» demostrado por los ciudadanos y electores durante una votación que calificó de ordenada y pacífica.
También subrayó el papel desempeñado por las comisiones electorales regionales, los miembros de las mesas electorales, las fuerzas de defensa y seguridad y los medios de comunicación en el buen desarrollo del proceso de referéndum.
De conformidad con el artículo 88 de la ley sobre el referéndum, la cuestión sometida a votación se considera aprobada cuando obtiene la mayoría de los votos afirmativos, adquiriendo entonces el resultado carácter vinculante.
El «sí» se impuso en las regiones de Tombali, Quinara, Oio, Biombo, Bolama-Bijagós, Bafatá, Gabú y Cacheu. En Bisáu, en cambio, el «no» quedó en primer lugar con 64.241 votos, frente a los 58.957 obtenidos por el «sí».
No se registró ninguna protesta, según los resultados del escrutinio general proclamados este martes por la presidenta de la CNE.
La aprobación de la reforma sometida a referéndum abre el camino a una profunda reconfiguración del régimen político bisauguineano, con un fortalecimiento de las prerrogativas del presidente de la República y una redefinición de las relaciones entre el Ejecutivo y el Parlamento.
El nuevo marco institucional prevé, en particular, una mayor preeminencia de la Presidencia en el ejercicio del poder ejecutivo, mientras que el papel del primer ministro se verá reducido.
El Parlamento también verá modificados su peso institucional y su composición en el marco de la reforma.
SG/RT/APA

