Grand-Bassam, ciudad costera situada a 40 km al sureste de Abiyán, vibra desde hace varios días al ritmo del Abissa, una gran fiesta tradicional del pueblo N’Zima Kôtôkô, celebrada cada año entre octubre y noviembre en torno a rituales, danzas y tambores.
A través de cantos y ritmos tradicionales, la comunidad N’Zima marca el paso a un nuevo año simbólico con el Abissa, palabra que significa “pedir a los amigos que vengan en ayuda”. Esta cita cultural promueve la paz, la cohesión social y el perdón, constituyéndose en un momento de comunión y renovación para la comunidad.
El evento atrae cada año a varios miles de visitantes que llegan para descubrir la riqueza cultural del sureste de Costa de Marfil. Propuesto para su inscripción en la lista del Patrimonio Cultural Inmaterial de la UNESCO, el Abissa sigue siendo un símbolo poderoso de cohesión e identidad nacional.
Presente en cada edición desde hace más de una década, Orange Côte d’Ivoire apoya el festival en sus actividades culturales y comunitarias. La compañía de telecomunicaciones instaló una aldea efímera cerca de la playa para convivir con los asistentes y presentar sus distintos servicios.
El viernes por la noche, la empresa organizó una velada denominada “Babiland x OM Pay”. En el corazón de la noche, los tocadiscos cobraron vida: los DJ BDK, Mahaad y Djeynorx se sucedieron mezclando éxitos marfileños y ritmos afrobeats que hicieron vibrar al público.


