Cerca de 500 ciudadanos de Malawi se encuentran actualmente alojados en un centro temporal en Johannesburgo, a la espera de completar los últimos trámites administrativos previos a su retorno voluntario a su país de origen. La operación se desarrolla en un contexto de recrudecimiento de las tensiones xenófobas en Sudáfrica.
En un comunicado difundido el martes, el Servicio de Comunicación e Información del Gobierno (GCIS) informó que este grupo, acogido en una iglesia de Newlands, en el barrio de Sophiatown, fue trasladado desde Ciudad del Cabo como parte de un proceso de repatriación coordinado por la Embajada de Malawi. Las autoridades precisaron que estas personas reciben asistencia integral mientras concluyen los procedimientos necesarios para su salida.
«Prevemos una salida inminente de los autobuses», señala el comunicado, que añade que todos los traslados han sido organizados legalmente a través de los canales diplomáticos correspondientes.
Varios departamentos gubernamentales, entre ellos el de Asuntos Internos (Home Affairs), colaboran con el Consulado General de Malawi para regularizar los documentos de viaje y garantizar el cumplimiento de los procedimientos migratorios antes de la partida de los convoyes.
El Gobierno también hizo un llamamiento a las comunidades locales para que permitan a las autoridades llevar a cabo esta operación de manera ordenada y digna. Asimismo, instó a las organizaciones humanitarias y a las asociaciones de apoyo a los migrantes a utilizar los canales oficiales y obtener las autorizaciones requeridas con el fin de garantizar retornos seguros y conformes con la legislación vigente.
Las fuerzas de seguridad, incluida la Policía Sudafricana (SAPS), han sido desplegadas en la zona para preservar el orden público y prevenir cualquier incidente, en un clima marcado por fuertes tensiones hacia los inmigrantes.
Esta repatriación se produce en un contexto particularmente sensible. Sudáfrica enfrenta una presión creciente en la gestión de los flujos migratorios, acompañada de episodios recurrentes de violencia xenófoba.
Durante las últimas semanas se ha registrado una intensa movilización ciudadana, con llamados a endurecer las medidas contra los migrantes en situación irregular procedentes de otros países africanos, así como preocupaciones por posibles alteraciones del orden público ante manifestaciones anunciadas.
Frente a esta situación, las autoridades han multiplicado los llamamientos a la calma y han advertido que cualquier provocación podría agravar las tensiones existentes. Asimismo, mantienen una vigilancia especial de cara al 30 de junio, fecha límite fijada por algunos colectivos locales que exigen la salida de los ciudadanos extranjeros del territorio sudafricano.
SG/RT/APA


