El rápido deterioro de la situación de seguridad en la provincia congoleña de Kivu del Sur está provocando desplazamientos masivos de población. Desde el 5 de diciembre, Burundi, país vecino de la República Democrática del Congo (RDC), ha acogido a más de 100.000 refugiados congoleños y repatriados burundeses, según agencias humanitarias de las Naciones Unidas.
De acuerdo con el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), el flujo de civiles que huyen de la violencia armada en el este de la RDC se ha intensificado en las últimas semanas, especialmente desde las zonas de Kamanyola, Luvungi, Katogota y Uvira. Más de 101.000 personas han sido registradas en los puntos de entrada de Buganda, Gatumba y Rumonge desde el 5 de diciembre.
Entre los recién llegados se cuentan más de 90.000 refugiados congoleños y alrededor de 11.000 burundeses que residían previamente en la RDC. Ante esta presión humanitaria, más de 62.000 personas han sido trasladadas desde las zonas fronterizas al centro de acogida de Busum.
ACNUR subraya que la situación de seguridad sigue siendo “gravemente degradada” y hace un llamado a una movilización urgente para reforzar el registro y la asistencia a las poblaciones desplazadas, mientras los movimientos continúan.
Por su parte, la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU (OCHA) indica que, pese al anuncio del retiro del grupo armado M23 de Uvira el 17 de diciembre, la inseguridad sigue siendo “extremadamente precaria” en la ciudad y sus alrededores, así como a lo largo del eje Uvira–Fizi. Las violencias persistentes han provocado, desde comienzos de diciembre, el desplazamiento de unas 500.000 personas en los territorios de Uvira, Fizi y Kalehe, así como en algunas zonas de Tanganyika.
Estas poblaciones viven en condiciones precarias, alojadas en escuelas, iglesias, sitios saturados o dentro de comunidades de acogida ya vulnerables. OCHA también informa de saqueos de instalaciones sanitarias y educativas, lo que compromete gravemente el acceso a la salud y a la educación.
Paralelamente, un repunte de los casos de cólera agrava la situación humanitaria. Entre el 14 y el 21 de diciembre, se registraron al menos 409 nuevos casos, incluidos ocho fallecimientos, principalmente en las zonas sanitarias de Ruzizi, Fizi, Nundu y Lemera. Las capacidades de respuesta siguen siendo muy limitadas debido a la escasez de medicamentos, las restricciones logísticas y la inseguridad persistente que dificulta el acceso humanitario.
La provincia de Kivu del Sur, en el este de la RDC, se ve afectada de forma recurrente por violencias armadas que involucran a diversos grupos, lo que provoca desplazamientos masivos y una crisis humanitaria crónica. Las restricciones de acceso, la inseguridad y la debilidad de las infraestructuras sanitarias complican la respuesta humanitaria, mientras que los países vecinos, entre ellos Burundi, continúan enfrentando un creciente flujo de refugiados.


