La Misión Internacional Independiente de Determinación de los Hechos sobre Sudán, mandatada por el Consejo de Derechos Humanos de la ONU, afirmó en un informe publicado el jueves que las violencias cometidas en El Fasher, en Darfur del Norte, presentan “indicios distintivos de genocidio”.
Según los investigadores, los hechos ocurrieron tras la toma de la ciudad el 26 de octubre de 2025.
El informe sostiene que las Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF), dirigidas por el general Mohamed Hamdan Daglo, conocido como “Hemetti”, habrían llevado a cabo una operación “planificada y organizada”, dirigida específicamente contra comunidades no árabes como los zaghawa y los fur.
Las denuncias incluyen asesinatos selectivos, agresiones graves contra la integridad física y mental y la imposición deliberada de condiciones de vida destinadas a destruir, total o parcialmente, a estos grupos.
La misión documenta además el uso sistemático de violencia sexual como arma de guerra, con fines de humillación y destrucción psicológica. Estos hechos evocan las atrocidades cometidas en Darfur a comienzos de los años 2000 por las milicias janjawid, de las que proceden las actuales RSF.
En octubre de 2025, la Corte Penal Internacional condenó a Ali Muhammad Ali Abd-Al Rahman, alias Ali Kushayb, por crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad cometidos en 2003 y 2004.
Desde abril de 2023, Sudán está sumido en un conflicto entre las RSF y el ejército regular que ha causado decenas de miles de muertos y más de 11 millones de desplazados.
La ONU advierte de un riesgo “grave y persistente” de nuevos actos de genocidio y subraya la obligación de la comunidad internacional de prevenir tales crímenes, proteger a la población civil y garantizar la rendición de cuentas.


