Al día siguiente de confirmarse la muerte del ministro maliense de Defensa y de los Antiguos Combatientes, el general Sadio Camara, fallecido durante los ataques coordinados del 25 de abril, el jefe del Estado Mayor General de las Fuerzas Armadas, el general Oumar Diarra, aseguró el domingo por la noche que las Fuerzas Armadas malienses (FAMa) mantienen la iniciativa sobre el terreno, con más de 200 combatientes neutralizados y un reposicionamiento táctico en curso en la región de Kidal.
El ministro maliense de Defensa y de los Antiguos Combatientes, el general Sadio Camara, falleció a consecuencia de los ataques terroristas coordinados que tuvieron como objetivo varias localidades del país el sábado, confirmó el domingo la televisión nacional maliense a través de un comunicado oficial del gobierno de la Transición.
Según este comunicado, un vehículo cargado de explosivos conducido por un atacante suicida apuntó contra la residencia del ministro en Kati, cerca de Bamako, durante los incidentes ocurridos por la mañana. Sadio Camara habría entablado enfrentamientos con los atacantes y logrado neutralizar a algunos de ellos antes de resultar gravemente herido. Tras ser trasladado al hospital después de intensos combates, finalmente sucumbió a sus heridas.
El comunicado añade que el derrumbe de su residencia causó otras víctimas y la destrucción de una mezquita cercana, lo que provocó la muerte de varios fieles que se encontraban en su interior.
Figura emblemática de la transición desde 2021 y cercano al presidente de la Transición, Assimi Goïta, Sadio Camara era considerado uno de los principales arquitectos de la reconfiguración de la seguridad y de la diplomacia de Bamako, en particular del acercamiento estratégico con Moscú y del despliegue del Africa Corps junto a las Fuerzas Armadas malienses.
El domingo por la noche, el jefe del Estado Mayor General de las Fuerzas Armadas, el general Oumar Diarra, volvió sobre la magnitud de la ofensiva, afirmando que siete localidades, entre ellas Kidal, Gao, Mopti, Sévaré, Bamako y Kati, fueron simultáneamente objeto de ataques «complejos y coordinados».
Según él, estas ofensivas forman parte de «un plan de desestabilización coordinado por actores internos y externos» destinado a instaurar una inseguridad permanente en el país.
Precisó que los atacantes utilizaron vehículos suicidas, artefactos explosivos improvisados, drones suicidas, fuego indirecto, así como ataques directos contra posiciones militares.
El alto mando afirma que la respuesta de las FAMa permitió «derrotar al enemigo», con más de 200 combatientes neutralizados hasta el momento, mientras que las operaciones de rastreo continúan en varias zonas.
En relación con Kidal, el general Diarra reconoció una situación particular, explicando que el ejército está llevando a cabo una «readaptación del dispositivo» con un reposicionamiento de las fuerzas en la localidad de Anefis, al tiempo que mantiene sus posiciones en la región.
«Seguimos en la región de Kidal», insistió, presentando esta maniobra como una opción de flexibilidad operativa destinada a reforzar la eficacia de las misiones y la protección de la población.
Por su parte, el Africa Corps ruso, desplegado junto a las FAMa, anunció haber abandonado la ciudad de Kidal junto al ejército maliense, afirmando que esta retirada se realizó en el marco de una decisión conjunta con las autoridades malienses. Los heridos y el material pesado habrían sido evacuados con prioridad.
Según varias fuentes coincidentes, los ataques comenzaron el sábado hacia las 5:30 con asaltos simultáneos reivindicados por el Grupo de Apoyo al Islam y a los Musulmanes (JNIM), afiliado a Al Qaeda, así como por el Frente para la Liberación del Azawad (FLA), nueva denominación de la ex CMA.
Los grupos armados afirmaron haber atacado, en particular, la residencia presidencial, la sede del Ministerio de Defensa y el aeropuerto internacional Modibo Keïta de Bamako, así como posiciones militares en Kati, Gao, Kidal y Sévaré. El FLA sostiene además controlar la ciudad de Kidal.
En un comunicado emitido el sábado por la noche, el gobierno de transición había calificado los ataques de «complejos y coordinados», informando de 16 heridos entre civiles y militares, al tiempo que aseguraba que «la situación está totalmente bajo control».
Ante el deterioro de la situación de seguridad, se instauró un toque de queda de 72 horas en Bamako desde la noche del sábado, mientras que el aeropuerto internacional Modibo Keïta permanecía cerrado el domingo.
La Comunidad Económica de Estados de África del Oeste (CEDEAO), la Unión Africana (UA), así como Senegal, Mauritania y Benín condenaron estos ataques y expresaron su solidaridad con las autoridades malienses.
El presidente de la Transición, Assimi Goïta, el gobierno y el conjunto de las Fuerzas de Defensa y de Seguridad rindieron homenaje al general Sadio Camara, destacando su combatividad, su valentía, su profesionalismo y su compromiso. Por decisión presidencial, recibirá funerales nacionales.
Su fallecimiento constituye, hasta el momento, la pérdida política y militar más importante oficialmente reconocida desde el inicio de esta ofensiva coordinada y podría reconfigurar profundamente el equilibrio de poder dentro de la transición maliense.


