El primer ministro de Malí, Abdoulaye Maïga, afirmó que los ataques terroristas coordinados del 25 de abril tenían como objetivo «tomar el poder» y derrocar la Transición, en un contexto marcado por el duelo nacional tras la muerte del ministro de Defensa, el general Sadio Camara.
Durante una rueda de prensa, Maïga sostuvo que estas ofensivas no fueron simples actos terroristas, sino una tentativa de desmantelar las instituciones del Estado y poner fin al proceso de transición política en el país.
El jefe de Gobierno señaló que los atacantes perseguían tres objetivos principales: sembrar el miedo, romper la cohesión nacional y debilitar la determinación de las autoridades malienses.
Frente a ello, aseguró que la respuesta de las fuerzas armadas permitió neutralizar a «centenares de terroristas», destacando el profesionalismo del ejército y el liderazgo del presidente de la Transición, Assimi Goïta.
No obstante, reconoció que la naturaleza asimétrica de la amenaza obliga a adaptar continuamente el dispositivo militar, anunciando ajustes estratégicos, en particular en la región de Kidal, donde continúa el reposicionamiento de las tropas.
Finalmente, el primer ministro llamó a la unidad nacional y a rechazar cualquier injerencia externa, subrayando que la lucha contra el terrorismo continuará hasta su erradicación total y la consolidación del Estado maliense.


