Rusia reiteró su determinación de continuar su lucha contra el terrorismo y el extremismo en Malí, en un contexto marcado por el aumento de los ataques armados y las tensiones políticas en torno a la presencia extranjera en el país.
El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, afirmó el jueves que Moscú «continuará, también en Malí, combatiendo el extremismo, el terrorismo y otras manifestaciones negativas», recordando que este despliegue responde a una solicitud de las autoridades de transición. Esta declaración se produce en respuesta a los llamamientos del Frente de Liberación del Azawad (FLA), movimiento independentista del norte de Malí, que recientemente instó a Rusia a revisar su asociación con la junta, en un contexto de ataques coordinados reivindicados junto al JNIM contra varias localidades, entre ellas Kidal.
En redes sociales, el portavoz del FLA, Mohamed Elmaouloud Ramadane, indicó que el movimiento «toma nota» de la posición rusa, estimando que lo esencial es que el mensaje haya sido recibido por Moscú. No obstante, insistió en que el FLA no mantiene «ningún diferendo con Rusia», al tiempo que pidió a Moscú reconsiderar su cooperación con las autoridades de transición, considerada desfavorable para las poblaciones locales.
Sobre el terreno, el Estado Mayor maliense asegura haber recuperado el control de la situación tras los ataques recientes, mencionando una amplia operación de rastreo y la neutralización de varios centenares de combatientes.
En este clima tenso, las autoridades malienses rindieron homenaje el jueves al general Sadio Camara, ministro de Defensa, ascendido a título póstumo al rango de general de Ejército por el presidente de la transición, el general Assimi Goïta. Camara murió el 25 de abril en un atentado con coche bomba reivindicado por el JNIM, que tuvo como objetivo su residencia en Kati, cerca de Bamako.
En su primera aparición oficial desde estos acontecimientos, el presidente Assimi Goïta recibió el martes a una delegación rusa encabezada por el embajador y varios responsables militares, confirmando la continuidad del diálogo estratégico entre Bamako y Moscú pese a las persistentes tensiones de seguridad.


