La 27.ª edición del Festival Gnaoua y Músicas del Mundo fue inaugurada el jueves por la noche en Essaouira, Marruecos.
La tradicional parada inaugural, una cita imprescindible tanto para la ciudad como para los asistentes al festival, recorrió las calles de la antigua medina de Essaouira al ritmo de los maâlems gnaoua y de otros grupos folclóricos tradicionales. El desfile, lleno de música y danza, ofreció un espectáculo excepcional a los miles de aficionados llegados de todo el mundo para celebrar el inicio de este gran encuentro musical de tres días.
La parada reunió a varias cofradías y tradiciones musicales marroquíes en una misma celebración artística. Tras los maâlems gnaoua desfilaron los Aïssawa, los Hamadcha y los Jilala, en una procesión en la que cada grupo conservó su identidad, sus ritmos y sus códigos propios.
La productora del festival, Neila Tazi, destacó en esta ocasión que la Ciudad de los Alisios, Essaouira, «ha elegido desde hace 27 años hacer de la música un lenguaje de diálogo, de la cultura un puente entre los pueblos y de la diversidad una fuente de creatividad».
Añadió que esta edición reúne a 43 maâlems gnaoua procedentes de distintas regiones del Reino, junto con cientos de artistas y músicos llegados de África, Europa, Asia, América y el mundo árabe.
«Lo que nos une en Essaouira va más allá de la música; lo que nos reúne es la profunda convicción de que el encuentro es posible y de que la diferencia no constituye un obstáculo, sino una oportunidad para el conocimiento mutuo. En este sentido, Marruecos y Essaouira han elegido decir al mundo que el diálogo no es una idea abstracta, sino una experiencia marroquí auténtica y viva», afirmó.
Además de la parada inaugural, la apertura del Festival Gnaoua y Músicas del Mundo estuvo marcada por una intensa fusión musical dirigida por el artista marroquí Mehdi Nassouli.
Ante un público cosmopolita y entusiasta, el joven maâlem, una de las figuras más destacadas de la renovación de la música gnaoua, compartió escenario con numerosos artistas internacionales de diversos horizontes. Junto a él actuaron la cantante marroquí Sara Moullablad, la vocalista de origen indio Ganavya, el grupo ruandés i Buhoro y el multiinstrumentista francés Sylvain Barou, quienes ofrecieron un espectáculo memorable que tendió un puente cultural entre Marruecos, la India, Ruanda y Francia.
Por primera vez, esta creación reunió dos tradiciones reconocidas por la UNESCO: la cultura Gnaoua y las expresiones artísticas ruandesas representadas por la danza «intore», en un diálogo inédito entre patrimonio cultural vivo y creación contemporánea.
SG/RT/APA


