La ciudad histórica de Sassandra, en el suroeste de Costa de Marfil, acogió del 31 de julio al 1 de agosto la primera edición del Festival Sêkêh, dedicado a promover el patrimonio cultural inmaterial de la región de Gbôklè. Bajo el lema «Las artes al servicio del desarrollo sostenible y de la cohesión social», el evento buscó convertir la cultura en un motor de desarrollo económico y territorial.
El presidente del Consejo Regional de Gbôklè, Mahamadou Kébé, calificó el festival como «el comienzo de una gran aventura» destinada a valorizar la identidad histórica de la región, marcada por su apertura al océano Atlántico y su papel en los primeros intercambios comerciales de Costa de Marfil. Destacó además que la diversidad cultural constituye un instrumento de paz y cohesión nacional.
La edición contó con la participación de la región de Bounkani, invitada de honor. Una delegación de más de cien personas recorrió cerca de mil kilómetros para asistir al festival, en un gesto presentado como símbolo de fraternidad y unidad entre las distintas comunidades del país.
Las autoridades presentes subrayaron que la preservación de las lenguas, las tradiciones y los ritos constituye un elemento esencial para fortalecer la identidad local y aumentar el atractivo de los territorios. Los organizadores recordaron asimismo que el Sêkêh simboliza la dignidad, la alianza y el equilibrio entre los pueblos autóctonos Godié, Kodia, Néyo y Bakwé, y destacaron el potencial de la cultura para generar empleo a través de la artesanía, la gastronomía, la danza y otros saberes tradicionales.
Durante el festival, los visitantes disfrutaron de desfiles culturales, ceremonias tradicionales, debates y actividades turísticas que pusieron en valor las playas y el patrimonio histórico de Gbôklè. Los organizadores consideran que el Festival Sêkêh aspira a convertirse en una cita imprescindible para la preservación y la transmisión del patrimonio cultural del suroeste marfileño.
SG/RT/APA


