Desde el 1 de agosto, Bamako cuenta con una nueva conexión aérea con Lagos operada por la compañía nigeriana Air Peace. Detrás de esta apertura comercial también se perfila un acercamiento entre Malí y Nigeria, que buscan preservar sus intercambios bilaterales pese a la reconfiguración política de África del Oeste.
El primer vuelo de la nueva ruta entre Nigeria y Malí despegó de Lagos el sábado 1 de agosto. Air Peace había anunciado a principios de julio la apertura del eje Lagos-Bamako-Conakry, con operaciones los martes, jueves y sábados. Bamako pasa así a integrarse en la red regional de la aerolínea nigeriana con una conexión directa hacia Lagos, antes de continuar el trayecto hacia la capital guineana.
Para los viajeros malienses, esta ruta facilita sobre todo el acceso a Nigeria sin necesidad de pasar por otro centro de conexiones de África del Oeste. Lagos también ofrece conexiones hacia Abuja, Kano, Port Harcourt y otras ciudades nigerianas servidas por Air Peace.
La compañía presenta esta apertura como una ampliación de su red africana, pero su llegada a Bamako se produce en un contexto diplomático que confiere a la operación una dimensión más amplia.
Una cooperación relanzada
El 14 de julio, menos de tres semanas antes del vuelo inaugural, Malí y Nigeria acordaron en Abuja reactivar su Comisión Mixta de Cooperación, que había permanecido poco activa en los últimos años. La ministra nigeriana de Asuntos Exteriores, Bianca Odumegwu-Ojukwu, y el embajador de Malí en Nigeria, Oumar Coulibaly, identificaron varios sectores prioritarios, entre ellos la seguridad, el comercio, la energía, la migración irregular, la trata de personas y el transporte aéreo.
El Acuerdo Bilateral de Servicios Aéreos (BASA, por sus siglas en inglés) figura expresamente entre los expedientes que ambos gobiernos desean reactivar. Abuja insistió además en la necesidad de facilitar los desplazamientos y los contactos entre las poblaciones, considerando la conectividad como uno de los instrumentos del acercamiento bilateral.
Esta orientación ya había sido manifestada al más alto nivel. En mayo de 2025, durante la presentación de las cartas credenciales del embajador de Malí, el presidente Bola Ahmed Tinubu abogó por reforzar las relaciones económicas con Bamako y aseguró que Nigeria deseaba seguir colaborando con Malí pese a las nuevas dinámicas regionales.
Vínculos preservados pese a la salida de la CEDEAO
El contexto es particular. Malí, junto con Burkina Faso y Níger, abandonó oficialmente la Comunidad Económica de los Estados de África Occidental (CEDEAO) el 29 de enero de 2025 para continuar su integración en el seno de la Confederación de Estados del Sahel (AES). Sin embargo, esta ruptura institucional no ha interrumpido las relaciones con Abuja, sede de la CEDEAO y uno de los principales actores de la organización regional.
La propia CEDEAO ha mantenido, hasta nuevo aviso, la libre circulación sin visado de los ciudadanos de los tres países que abandonaron la organización, así como el tratamiento de sus mercancías conforme al régimen comercial comunitario, en espera de definir las futuras relaciones con la AES.
En este escenario de recomposición, la conexión Bamako-Lagos aporta un elemento concreto. Para Bamako y Abuja, el transporte aéreo se convierte así en uno de los primeros ámbitos visibles de esta cooperación bilateral relanzada.
SG/RT/APA

