La epidemia de ébola provocada por la variante Bundibugyo ha superado los 2.000 fallecidos en la República Democrática del Congo (RDC), confirmando la rápida propagación del brote que sigue poniendo bajo fuerte presión al sistema sanitario en el este del país. Según las últimas cifras oficiales, se han registrado 4.381 casos confirmados y 2.011 muertes, con una tasa de letalidad del 45,6 %. Además, 722 pacientes permanecen hospitalizados o en aislamiento y 849 personas se han recuperado.
La evolución de la epidemia preocupa especialmente por su velocidad. Mientras que fueron necesarias unas nueve semanas para alcanzar los primeros mil fallecidos, solo tres semanas bastaron para registrar otras mil muertes. Declarado oficialmente el 15 de mayo, el brote afecta ya a cinco provincias: Ituri, Kivu del Norte, Kivu del Sur, Haut-Uele y Tshopo, con presencia en 53 zonas sanitarias y 246 áreas de salud.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) considera que la transmisión comenzó probablemente en febrero, varios meses antes de su detección oficial. Algunos de los primeros pacientes fueron diagnosticados inicialmente con malaria o fiebre tifoidea, mientras que las pruebas se orientaron en un principio hacia otra variante del virus del Ébola. Este retraso en la identificación, unido a la inseguridad y a la saturación de los centros de salud en el este del país, facilitó la expansión del virus.
La provincia de Ituri continúa siendo el principal foco de transmisión, con circulación activa del virus también en Kivu del Norte y Haut-Uele. En cambio, la situación en Kivu del Sur muestra una evolución más favorable, ya que no se han registrado nuevos casos confirmados desde hace 73 días. La respuesta sanitaria se complica además porque actualmente no existe ninguna vacuna ni tratamiento homologados contra la variante Bundibugyo, aunque ya se han iniciado ensayos clínicos en Ituri para evaluar nuevas opciones terapéuticas.
Se trata de la 17.ª epidemia de ébola registrada en la RDC y ya es la segunda más mortífera de la historia, solo superada por la epidemia que afectó a África Occidental entre 2014 y 2016, con más de 11.000 fallecidos. Ante el agravamiento de la situación, la OMS ha instado a reforzar de inmediato la movilización internacional y el apoyo a las autoridades congoleñas y a las comunidades locales. «Estamos corriendo detrás del virus, pero el virus sigue llevándonos ventaja», declaró el director regional de la OMS para África, Mohamed Janabi.

