Dos excombatientes rusos del grupo Wagner, capturados durante la batalla de Tinzawatène en julio de 2024, fueron liberados el 20 de agosto tras más de dos años de cautiverio. Africa Corps atribuye el desenlace de las negociaciones a los servicios militares rusos y a una mediación de Saddam Haftar, comandante en jefe adjunto de las fuerzas del este de Libia.
La liberación de los dos rusos fue confirmada por Africa Corps, estructura dependiente del Ministerio ruso de Defensa que sustituyó a Wagner en varias de sus operaciones en Mali.
Según el comunicado ruso, los dos hombres eran antiguos miembros de la compañía militar privada Wagner. Su liberación habría sido obtenida tras «largas y complejas negociaciones» llevadas a cabo por la Dirección Principal del Estado Mayor General de las Fuerzas Armadas rusas y Africa Corps, con la «mediación activa» de Saddam Haftar.
No se comunicaron sus identidades, su estado de salud ni las condiciones exactas de su entrega. Las autoridades rusas tampoco informaron de ningún pago de rescate, liberación de prisioneros u otra contrapartida.
Los dos combatientes habían sido capturados durante los enfrentamientos registrados entre el 25 y el 27 de julio de 2024 cerca de Tinzawatène, en la frontera entre Mali y Argelia. Los combates enfrentaron al ejército maliense y sus aliados de Wagner con los movimientos armados del Azawad, con la intervención de combatientes del Grupo de Apoyo al Islam y a los Musulmanes, vinculado a Al Qaeda.
Los grupos rebeldes que participaron en los combates estaban entonces reunidos en el Marco Estratégico Permanente para la Defensa del Pueblo del Azawad. Varios de sus componentes formaron posteriormente el Frente de Liberación del Azawad. Por ello, sería históricamente impreciso afirmar que los rusos fueron capturados por el FLA, que todavía no existía bajo esa denominación.
Los enfrentamientos causaron víctimas en las filas malienses y rusas, aunque el balance sigue siendo objeto de controversia. Wagner confirmó la muerte de varios de sus combatientes sin publicar un balance detallado. Los movimientos del Azawad afirmaron, por su parte, haber matado a 84 combatientes rusos y 47 militares malienses, cifras que no pudieron ser verificadas de forma independiente.
Ya en agosto de 2024, el portavoz de los movimientos del Azawad, Mohamed Elmaouloud Ramadane, había confirmado que mantenían detenidos a combatientes rusos e indicado que su organización seguía abierta a iniciativas relacionadas con su situación. Posteriormente aseguró que dos de ellos seguían con vida.
La mediación no fue realizada directamente por el mariscal Khalifa Haftar, sino por su hijo Saddam Haftar, comandante en jefe adjunto del Ejército Nacional Libio. Esta fuerza controla el este de Libia y mantiene estrechas relaciones militares con Moscú.
Según fuentes citadas por el medio Rouya Africa, una delegación de los movimientos del Azawad se habría desplazado varios meses antes a Oubari, en el suroeste de Libia, y posteriormente a Bengasi para abrir un canal de negociación. Tras su liberación, los dos rusos habrían sido trasladados a Libia en lugar de ser entregados directamente a las fuerzas rusas presentes en el norte de Mali. Este extremo no ha sido confirmado públicamente por Africa Corps.
Esta mediación se produce una semana después de la liberación del misionero estadounidense Kevin Rideout, secuestrado en Níger en octubre de 2025 y posteriormente retenido en Mali por una rama de la organización Estado Islámico. Varias fuentes habían atribuido entonces a las autoridades del este de Libia un papel importante en las negociaciones y en el traslado del estadounidense a Bengasi.
Sin embargo, las versiones habían divergido sobre las circunstancias de aquella liberación: algunas fuentes mencionaron un acuerdo acompañado del pago de un rescate, mientras que otra habló de una operación llevada a cabo por las fuerzas de Haftar. Las autoridades estadounidenses no habían precisado las circunstancias de la operación.
La liberación sucesiva de un ciudadano estadounidense y, posteriormente, de dos combatientes rusos perfila al este de Libia como un nuevo canal de mediación en los casos de cautivos en el Sahel. Ilustra, sobre todo, el uso por parte del bando de Haftar de sus relaciones con Moscú y de sus redes transfronterizas hacia Mali y Níger, aunque todavía no permite presentarlo como un intermediario imprescindible en el conjunto de la región.
SG/RT/APA

