Ante la rápida propagación de la epidemia de ébola causada por el virus Bundibugyo, el ministro congoleño de Salud Pública, Higiene y Previsión Social, Dr. Samuel Roger Kamba, lanzó el viernes en Kinshasa un Plan Multisectorial Revisado de 180 días destinado a intensificar y coordinar mejor la respuesta.
Implementado con el apoyo de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Africa CDC, el Sistema de las Naciones Unidas y los socios técnicos y financieros, el nuevo dispositivo puesto en marcha por la RDC contra la epidemia de ébola busca reforzar la vigilancia epidemiológica, la detección y atención de los casos, el seguimiento de los contactos y las intervenciones en las comunidades.
La urgencia es aún mayor debido a que la epidemia, declarada en mayo de 2026, ha alcanzado una magnitud excepcional. Según los últimos datos disponibles, se han contabilizado más de 6.000 casos confirmados y más de 3.000 muertes, lo que convierte este brote en el más mortífero registrado hasta ahora en la RDC. El virus se ha propagado por varias provincias, especialmente en el este y el norte del país, en un contexto de inseguridad, desplazamientos de población y dificultades de acceso a determinadas zonas.
La situación resulta especialmente preocupante debido a las características inusuales de la cepa Bundibugyo. A diferencia de la cepa Zaire, contra la que está autorizada la vacuna Ervebo, actualmente no existe ninguna vacuna ni tratamiento específico aprobado para el virus Bundibugyo. Esta situación explica la importancia de las investigaciones desarrolladas paralelamente a la respuesta sanitaria.
No obstante, la RDC ha comenzado a utilizar la vacuna Ervebo en el marco de una estrategia de protección del personal sanitario y de las personas expuestas. La campaña se lanzó oficialmente el 27 de agosto en Kisangani, en la provincia de Tshopo, dando prioridad a los trabajadores sanitarios y al personal de primera línea. Está previsto movilizar más de 50.000 dosis, una parte de las cuales se destinará a la investigación clínica.
Esta utilización plantea también un importante desafío científico: determinar si Ervebo puede ofrecer protección contra el virus Bundibugyo. La OMS apoya así la puesta en marcha de un ensayo clínico de fase 3, al que se destinarán unas 20.000 dosis. Datos preliminares procedentes de estudios de laboratorio y en animales sugieren un posible efecto protector, aunque su eficacia frente a esta cepa todavía debe determinarse.
Paralelamente, dos nuevas vacunas desarrolladas específicamente contra el virus Bundibugyo están siendo sometidas actualmente a evaluaciones de seguridad en el Reino Unido y Canadá. Según la OMS, se contemplan ensayos de eficacia en la RDC a partir de octubre o noviembre. También se están investigando varios tratamientos, entre ellos anticuerpos monoclonales y antivirales, con el objetivo de ampliar rápidamente el arsenal terapéutico disponible.
Para las autoridades congoleñas, el plan de 180 días debe permitir librar la batalla en dos frentes: frenar inmediatamente la transmisión y acelerar el desarrollo de respuestas médicas adaptadas a esta cepa del virus.
La estrategia pretende, en particular, situar a las comunidades en el centro de la respuesta, reforzando la información, la vigilancia local, el rastreo de contactos y la adhesión a las medidas de prevención. Este enfoque resulta esencial en un momento en que una parte importante de los nuevos contagios sigue escapando a las cadenas de vigilancia, lo que dificulta la identificación de los focos y la interrupción de la transmisión.
«Actuar rápido, juntos y con determinación»: esta es ahora la consigna de las autoridades sanitarias congoleñas y de sus socios. Con una epidemia que continúa propagándose y una tasa de letalidad cercana al 50 %, cualquier retraso en la detección, el aislamiento o la atención de un caso puede favorecer nuevas cadenas de transmisión.
SG/RT/APA

