Análisis realizados por los laboratorios del Ministerio burkinés encargado de los Recursos Animales revelan que un desequilibrio fisicoquímico del agua, agravado por diversas fuentes de contaminación, está en el origen de la muerte de miles de peces observada en la presa n.º 3 de Uagadugú.
El Ministerio de Agricultura, Agua, Recursos Animales y Pesqueros (MAERAH) identificó un déficit crítico de oxígeno disuelto en el agua como la principal causa de la mortandad masiva de peces constatada el 5 de junio de 2026 en la presa n.º 3 de Uagadugú.
En un comunicado publicado tras las investigaciones realizadas por sus equipos técnicos, el departamento ministerial indicó que los análisis efectuados a partir de las muestras tomadas en el lugar evidenciaron una importante degradación de la calidad del agua, que provocó una asfixia generalizada de los peces.
Las constataciones afectan tanto a especies silvestres como a peces criados en jaulas flotantes, principalmente tilapias.
Los exámenes fisicoquímicos revelaron, en particular, un pH fuertemente ácido de 4,48, una temperatura del agua comprendida entre 29 y 30 °C según la profundidad, así como un marcado déficit de oxígeno disuelto, tanto en la superficie como en el fondo del embalse.
Según el ministerio, varios factores ambientales contribuyeron a esta situación. Los equipos técnicos detectaron la presencia de canales que drenan aguas residuales hacia la presa, vertidos procedentes de actividades hoteleras, el uso de productos fitosanitarios en los perímetros hortícolas circundantes, así como el arrastre de suelos provocado por las primeras lluvias de la temporada.
Este fenómeno habría provocado la llegada al cuerpo de agua de materia orgánica, residuos de pesticidas y otros contaminantes, alterando bruscamente el equilibrio del medio acuático y ocasionando una caída del nivel de oxígeno indispensable para la supervivencia de los peces.
Ante esta situación, el MAERAH afirmó haber adoptado de inmediato varias medidas de emergencia, entre ellas la retirada y gestión segura de los peces muertos, la sensibilización de los pescadores sobre los riesgos relacionados con su comercialización o consumo, así como campañas de información dirigidas a las poblaciones ribereñas.
El ministerio aseguró que el seguimiento de la situación continuará con el fin de proteger la salud pública y preservar de manera sostenible el ecosistema de la presa n.º 3, uno de los principales cuerpos de agua de la capital burkinesa.


