Los etíopes acudieron este lunes a las urnas para las elecciones generales en un contexto marcado por la inseguridad y la exclusión de varias regiones clave del país.
Los comicios se celebran sin la participación del Tigré y de amplias zonas de las regiones de Amhara y Oromia, donde los conflictos armados impiden votar a millones de ciudadanos.
Los colegios electorales abrieron desde las seis de la mañana en Addis Abeba y en las regiones relativamente menos afectadas por la violencia. Se trata de las séptimas elecciones nacionales desde el regreso del multipartidismo en Etiopía en 1991.
El Partido de la Prosperidad del primer ministro Abiy Ahmed aparece como favorito para mantenerse en el poder. Sin embargo, la ausencia de millones de votantes en las regiones más inestables genera interrogantes sobre el alcance nacional y la representatividad del escrutinio.
En Amhara, el Movimiento Nacional Amhara Fano, enfrentado al gobierno federal desde 2023, impuso restricciones a la circulación de vehículos entre el 29 de mayo y el 2 de junio de 2026, lo que podría perturbar el desarrollo de las operaciones electorales en esta región de más de 30 millones de habitantes.
Por su parte, el Ejército de Liberación Oromo (OLA), implicado desde hace años en una lucha armada contra las fuerzas federales, decretó igualmente una prohibición regional de desplazamientos y transportes hasta el 2 de junio.
La región del Tigré, escenario de una devastadora guerra civil finalizada en 2022, fue completamente excluida del proceso electoral. Según estimaciones del mediador de la Unión Africana, el conflicto dejó alrededor de 600.000 muertos.
Para numerosos analistas, estas elecciones se asemejan más a una formalidad destinada a confirmar la permanencia en el poder del Partido de la Prosperidad que a una verdadera competencia democrática. Los principales partidos opositores denuncian un entorno político restrictivo, marcado por obstáculos administrativos, limitaciones de acceso a los medios y actos de hostigamiento contra sus militantes.
Las críticas también apuntan al estado de las libertades públicas en el país. Según la Clasificación Mundial de la Libertad de Prensa 2025 de Reporteros Sin Fronteras, Etiopía ocupaba el puesto 148 de 180 países.
En el plano internacional, el expresidente keniano Uhuru Kenyatta encabeza la misión de observación electoral de la Unión Africana. Presente en Addis Abeba, expresó su confianza en el proceso democrático etíope y consideró que unas elecciones creíbles representarían un avance importante para las aspiraciones democráticas del continente africano.
Para reforzar la transparencia del voto, 55 organizaciones nacionales de la sociedad civil fueron acreditadas para observar las elecciones, junto con 59 observadores de la Unión Africana y 26 representantes de la Autoridad Intergubernamental para el Desarrollo (IGAD).
La Unión Europea, en cambio, no desplegó ninguna misión de observación electoral para este escrutinio.

