El voto unánime de los 131 concejales abre la puerta a un periodo de transición de cinco años, renovable indefinidamente, y autoriza la elegibilidad de las actuales autoridades en futuras elecciones.
El Consejo Nacional de Transición (CNT) de Malí votó por unanimidad el jueves 3 de julio la revisión de la Carta de Transición durante su sesión plenaria. Los 131 miembros presentes aprobaron el texto, sin votos en contra ni abstenciones, después de un detallado proceso de examen por parte de los comités pertinentes, constató la APA.
La revisión introduce cambios significativos en el marco jurídico para la transición. La Constitución del 22 de julio de 2023 se convierte oficialmente en la norma jurídica suprema, prevaleciendo sobre la Carta en caso de conflicto entre ambos textos.
La duración de la transición se fija ahora en cinco años, con posibilidad de renovación sin límite fijo. Esta disposición pretende «garantizar la estabilidad hasta la completa pacificación del territorio», según los términos del texto adoptado. Sigue siendo posible celebrar elecciones anticipadas si la situación de seguridad lo permite.
El nuevo texto también levanta la prohibición de elegibilidad que pesaba sobre las autoridades de transición. El presidente de la Transición, miembros del Gobierno y consejeros de la CNT podrán a partir de ahora presentarse como candidatos a futuras consultas electorales.
Por último, la primacía constitucional está formalmente consagrada en la Carta revisada, creando un mecanismo jurídico para supervisar las disposiciones transitorias.
Un proceso en espera de finalización
El general Assimi Goïta, que ha liderado la transición desde mayo de 2021, debe ahora promulgar el texto para que entre en vigor. Este paso constituye la última formalidad antes de la implementación efectiva de las nuevas disposiciones.
Esta reforma sigue las recomendaciones del Diálogo Intermaliense organizado en abril de 2025 y se inscribe en el espíritu de la Conferencia de Refundación Nacional celebrada en diciembre de 2021. Se produce en un momento en que las autoridades malienses buscan conciliar las exigencias de estabilidad institucional y transparencia ante los persistentes desafíos en materia de seguridad.
Malí se encuentra en un período de transición desde el golpe de Estado de agosto de 2020 que derrocó al presidente Ibrahim Boubacar Keïta, seguido de una «rectificación» en mayo de 2021 que llevó al poder al general Assimi Goïta, entonces coronel.

