Túnez sufre una salida masiva de ingenieros, una pérdida de competencias que preocupa a los profesionales del sector y pone en peligro los proyectos estratégicos del país.
En pocos años, alrededor de 40.000 ingenieros tunecinos han abandonado el país, según Mohsen Gharssi, el nuevo presidente de la Orden de Ingenieros. Una cifra alarmante que califica de “punto negro” para el desarrollo nacional.
Ponente en el Foro Global de Túnez, celebrado bajo el lema «Innovar para atraer. Invertir para transformar», Gharssi hizo un llamamiento urgente a las autoridades para que detengan esta hemorragia.
«Los ingenieros tunecinos ya no pueden vivir dignamente con salarios tan bajos», afirmó, señalando las precarias condiciones de vida, la falta de perspectivas y los salarios poco atractivos.
Llamó directamente al Presidente Kaïs Saïed a solicitar el establecimiento de un estatuto profesional específico y un salario de referencia unificado para los ingenieros, considerando que dicho marco es esencial para frenar el fenómeno migratorio hacia Europa, países del Golfo y América del Norte.
Más allá de las demandas salariales, Gharssi advirtió de las consecuencias económicas y de seguridad de esta fuga de cerebros.
«¿Quién liderará los proyectos futuros si nuestros ingenieros ya no están?», preguntó, describiendo la situación como un verdadero «problema de seguridad nacional».
por su parte, Amine Alloulou, presidente de la Asociación de Graduados Tunecinos de las Grandes Escuelas, reveló que más del 70% de los talentos tunecinos en el extranjero planean regresar al país para desarrollar proyectos, según encuestas recientes.
Según él, el Gobierno ha tomado conciencia de ello y está trabajando para establecer incentivos concretos. Todavía es necesario, subraya, transformar este deseo en acción, en un país donde el futuro tecnológico e industrial depende ahora de la capacidad de retener y recuperar sus talentos.

