El Rey presidirá las celebraciones de la Fiesta del Trono, que dan testimonio de la vitalidad institucional del Reino y del apego de los marroquíes a la Monarquía, zócalo de la estabilidad y de la orientación estratégica del país.
Con motivo del 26º aniversario de su ascenso al Trono, el Rey Mohammed VI dirigirá un discurso a la Nación este martes por la noche, antes de presidir las ceremonias oficiales de la Fiesta del Trono el miércoles y el jueves en las ciudades de M’diq y Tetuán, según un comunicado del Ministerio de la Casa Real, Protocolo y Cancillería.
El discurso real se transmitirá a partir de las 21.00 horas por radio y televisión nacionales. Este discurso, que se ha convertido en un momento clave en el calendario institucional, debería delinear las grandes orientaciones políticas, económicas y sociales del Reino para los próximos meses.
El miércoles 30 de julio, el Soberano presidirá una recepción oficial en la plaza de la prefectura de M’diq-Fnideq, para marcar el carácter popular y solemne del aniversario real. Esta ceremonia se enmarca en la tradición de proximidad establecida por el Rey desde el inicio de su reinado.
Al día siguiente, jueves 31 de julio, dos momentos culminantes pondrán punto final a los festejos: a primera hora de la tarde, el soberano marroquí presidirá la ceremonia de prestación de juramento de los oficiales recién graduados de los establecimientos militares, paramilitares y civiles en la plaza Mechouar del Palacio Real de Tetuán. Este ritual anual de gran simbolismo demuestra la importancia que da el Rey, Jefe supremo y Jefe de Estado Mayor General de las Fuerzas Armadas Reales, a los jóvenes formados en las instituciones de defensa y seguridad del Reino.
A continuación de esta ceremonia, se ofrecerá un almuerzo en el Círculo de Oficiales de la Guardia Real en Tetuán, por orden del Soberano.
El Rey presidirá también a última hora de la tarde del mismo día la ceremonia de pleitesía en la plaza del Mechouar en el Palacio Real en Tetuán. Este momento de renovado compromiso entre el Rey y el pueblo, encarnado por los representantes de las provincias del Reino, cerrará las celebraciones en un clima de unidad nacional y de continuidad dinástica.

